Toda la vida ahorrando. Primero, para la hipoteca. Después (o al mismo tiempo) para los hijos. Y también, una vez jubilados, para garantizarse los cuidados si llega a una etapa con estado de dependencia. Además, ahora hay más esperanza de vida, con más tiempo por consumir y nuevas necesidades, pero también menos ingresos. Es el panorama que afrontan los trabajadores cuando llegan a la tercera edad.

Peor lo tienen los prejubilados, con pensiones inferiores generalmente. Por esto, y teniendo en cuenta que una vez se hacen los 65 años todavía se disfruta de mayor esperanza de vida (25-30 años), la gente mayor continúa apretándose el cinturón, según un estudio presentado ayer por Consum.

Hay más esperanza de vida, con más tiempo por consumir y nuevas necesidades
También contribuyen el cierre del grifo de los créditos bancarios y la aparición de productos de ahorro atractivos (hipotecas inversas). Y en mayor medida, la percepción de que puede llegar en el futuro una situación de dependencia para la cual harán falta recursos, explicó ayer el director de l'Instituto Catalán de Consumo, Jordi Anguera. La conciencia de 'este futuro probable aumenta el gasto en productos para mejorar la salud y retrasar la disminución de facultades físicas y psicológicas.

Para evitar fraudes y abusos, Consum analizará los productos financieros, hará recomendaciones e incrementará los controles. Sólo un 7% de los mayores de 65 años presentó una reclamación en 2007, ante el 16% general.