El alcalde, Javier León de la Riva, mostró ayer su sorpresa ante la sentencia del Tribunal Superior de Justicia que anula las licencias de obra y de primera ocupación del edificio de Caja Duero en el paseo de Zorrilla, donde él mismo tiene una vivienda.

"La pregunta del millón ahora es ¿cómo se puede hacer cumplir", expresó el alcalde.

Asegura que no comparte los argumentos de la sentencia -los mismos que la oposición y los vecinos utilizaron en el año 2000 cuando advirtieron al Ayuntamiento sobre la ilegalidad que se estaba cometiendo con la reforma del edificio. «Si hiciéramos caso siempre a lo que dicen los vecinos no podríamos haber hecho nada en la ciudad, ni aparcamientos», apuntó León de la Riva.

El tribunal entiende que los cambios que se llevaron a cabo excedieron los permitidos en el plan del casco histórico y que el Ayuntamiento nunca debió conceder esas licencias. En ese sentido, el alcalde defendió su actuación. «Todos los informes fueron favorables y la concesión de una licencia es un acto reglado. Si los técnicos emiten dictámenes favorables, un concejal no se puede negar a firmarlo, sería prevaricación», insistió.

El alcalde también dejó claro que no existe conflicto de intereses, aunque el sea propietario de un piso, y en aquel entonces vicepresidente de Caja Duero y presidente de la comisión que otorgó las licencias. "Yo soy un vecino más, lo compré y lo sigo pagando", aseguró.

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