Una bebida azucarada.
Una imagen de archivo de un refresco. EUROPA PRESS

El Govern ha vuelto a aprobar este martes "sin ninguna modificación" el decreto que regula el impuesto sobre bebidas azucaradas envasadas que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) anuló en julio por defectos de forma en su tramitación.

El nuevo texto pretende "dotar de seguridad jurídica y hacer frente a un eventual vacío legal" ante la decisión del TSJC, que no es una sentencia firme y que, según el ejecutivo catalán, "tampoco afecta a la legalidad del tributo", que sigue vigente.

En este sentido, el decreto anulado regulaba cuestiones técnicas como cuándo se ha de ingresar el impuesto, un periodo que se mantiene entre los días 1 y 20 del mes siguiente en cada trimestre.

El decreto también detalla la definición de bebida azucarada, y dice que de acuerdo con la normativa comunitaria quedan excluidas del tributo las bebidas que se envasan a petición del consumidor en la misma tienda o para la venta inmediata. Sí que se incluyen, en cambio, las que se suministran desde un surtidor.

El decreto también habla del concepto de distribuidor, que es el que vende la bebida en última instancia a los contribuyentes: supermercados, bares, hoteles, restaurantes o cines, que son los que los ofrecerán a los consumidores. Así mismo, el decreto estipula que no hace falta que se desglose en el recibo de compra la repercusión del impuesto.

El impuesto sobre las bebidas azucaradas envasadas grava el consumo de refrescos, sodas, zumos de fruta, bebidas deportivas, té y café con edulcorantes calóricos añadidos, energéticos o leches endulzadas o alternativas a la leche que son susceptibles de generar obesidad o diabetes.

La norma prevé un gravamen de 0,08 euros por litro para bebidas con 5 u 8 gramos de azúcar por 100 ml, y de 0,12 euros por litro en las que tengan más de 8 gramos.

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