La acusada por el crimen de Gabriel Cruz, Ana Julia Quezada, se ha declarado inocente durante su declaración este martes en la Audiencia de Almería, después de que durante la primera sesión del juicio se constituyera el jurado y las partes presentaran sus informes.

Quezada, visiblemente afectada y con lágrimas en los ojos, ha afirmado que "dio muerte a Gabriel" pero que se trató "de un accidente", confirmando así su anterior declaración. La acusada ha confirmado que contestará a todas las preguntas de la Fiscalía, pero no responderá a las cuestiones de la acusación particular.

Quezada ha explicado que no ha tenido nunca "ningún problema" con Patricia Ramírez, madre de Gabriel, con quién ha asegurado que tenía "buena relación", aunque en una escucha telefónica transmitida en el juicio, se ha escuchado cómo Quezada insultaba a Ramírez llamándole "hija de puta, mala persona".

También ha explicado que la relación con el niño era "buena" y que no tuvo problemas con él, que únicamente una vez el niño le dijo: "Qué nariz más fea tienes, parece que tengas una hostia en la nariz", auqnue afrima que no lo tuvo "en cuenta".

Durante el interrogatorio, la acusada ha indicado que los martes por la tarde recogía a Gabriel del colegio porque Ángel "tenía que ir a trabajar y a las ocho de la tarde lo llevaba el padre con su madre", ya que el régimen de visitas establecido entre los progenitores establecía que éste tuviese al niño los fines de semana alternos, martes y jueves.

Ha añadido que pasaban tiempo de forma habitual en la casa de la abuela del menor en Las Hortichuelas Bajas, en Níjar, porque al niño "le gustaba" el sitio.

Quezada ha afirmado que el día que ocurrieron los hechos, "no quería matarle" y que "simplemente le tapó la boca para que se callara".

"Estaba chillando 'negra, fea, tú no me mandes que no eres mi madre, quiero que mi madre se case con mi padre, no quiero que esté contigo, vete a tu país' y yo estaba muy nerviosa, solo quería que se callara pero no quería matar al niño, simplemente le tapé la boca", ha dicho para derrumbarse con las manos en la cara.

Ha asegurado que le puso a Gabriel, quien según su versión portaba un hacha cuando supuestamente se enfrentó a ella, "la mano sobre la boca y la nariz" porque "yo solo quería que se callara, que me dejara de decir esas cosas".

"De lo demás no me acuerdo, cuando le quité la mano no respiraba. Use las dos manos, fue un momento muy rápido", ha dicho para precisar que se dio cuenta "de que no respiraba "cuando lo solté". "Le puse la mano en el pecho y no respiraba", ha insistido para añadir que se "quedó bloqueada", que se puso a "fumar como loca", que "salía y entraba sin saber lo que hacía" y que vio una pala "y decidió hacer un agujero".

Después de su declaración, declararán a puerta cerrada los padres de Gabriel, que han pedido que hubiera un biombo de por medio, para no ver la cara de Ana Julia Quezada. También han pedido que no se les grabe antes de entrar a la sala.

Llegada a la Audiencia y pruebas incriminatorias

La enjuiciada llegó este lunes a la Audiencia de Almería, ha permancido en los calabozos hasta poco antes de las doce y media, a la espera de que se constituyese el jurado popular que la enjuiciará hasta el próximo 18 de septiembre.

Un grupo de siete mujeres y dos hombres forman este jurado que durante la jornada de este martes sólo ha asistido a la lectura de los escritos provisionales de la acusación y de la defensa y a la exposición inicial inicial de la fiscal Elena María Fernández, el abogado de la acusación Francisco Torres y el de la defensa, Esteban Hernández Thiel.

Fernández, además, ha pedido la incorporación de dos pruebas: un reportaje fotográfico de la zona en la que desapareció Gabriel realizada por el Laboratorio de Criminalística, y una evaluación económica de la búsqueda.