Birmania
Los efectos del ciclón tras su paso por la antigua Birmania. (AP). AP
El presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, pidió hoy a la Junta Militar birmana que permita la entrada de la ayuda internacional a los damnificados por el ciclón Nargis, que dejó más de 22.500 muertos y 41.000 desaparecidos en ese país.

La ayuda humanitaria está lista para que sea enviada

"La ayuda humanitaria está lista para que sea enviada", afirmó el director en Nueva York de la Oficina de Ayuda Humanitaria de la ONU (OCHA),
Rashid Khalikov, que no pudo especificar si algún cargamento de la ONU ya ha cruzado la frontera birmana y que ha pedido a la Junta Militar a que cumpla con su promesa de dejar que llegue la ayuda. En el mismo sentido se ha expresado el presidente de EE UU, George W. Bush.

Miles de muertos

La radio estatal birmana incrementó este martes a más de 22.000 la cifra de muertos por el ciclón tropical Nargis, que asoló el sábado el sur del país y ha dejado también 30.000 desaparecidos, decenas de miles de desplazados y ciudades enteras aisladas. En las cuatro regiones más afectadas viven 24 millones de personas, por lo que la cifra de damnificados puede ser enorme.

Al menos 10.000 personas han perdido la vida y cerca de 3.000 están desaparecidas sólo en la división de Ayeyawaddy, el área más devastada. Las autoridades de Myanmar (antigua Birmania, cuyo nombre cambió por deseo de la dictadura militar) declararon el sábado el estado de excepción en las regiones de Irrawaddy, Pegu, Rangún y los estados de Karen y Mon.

Empieza a llegar la ayuda

Para hoy también está prevista la llegada del primer cargamento de alimentos, medicinas y demás material de emergencia procedente de la vecina Tailandia, uno de los mayores socios del régimen militar.

Aceptamos la ayuda de otras naciones porque nuestra población está pasándolo mal

La Junta Militar, que mantiene tensas relaciones con Estados Unidos, la Unión Europea y otros gobiernos por las presiones que recibe para que acometa reformas democráticas, aceptó el auxilio humanitario que le ofrecían. "Aceptamos la ayuda de otras naciones porque nuestra población está pasándolo mal", aseguró el ministro de Exteriores birmano, el general Nyan Win.

Enfermedades, hambre y sed, amenazas para los supervivientes

Las enfermedades, el hambre y la sed, se han convertido ahora en las mayores amenazas para los más de un millón de damnificados en Birmania. Así lo advirtieron hoy las agencias de ayuda humanitaria, que hoy comenzaron a distribuir con cuentagotas el tan ansiado material de emergencia a las víctimas en las zonas más afectadas, situadas en el sur del país.