Slow Food
Slow Food CAPEANDO LA CRISIS

Slow Food ya ha cumplido 30 años. Tres décadas promoviendo una "nueva gastronomía" que implica identidad, cultura, responsabilidad medioambiental y compromiso ético con los productores. Se trata de un movimiento internacional nacido en Italia que se opone a la estandarización del gusto en la gastronomía y cuyas redes se extienden a 170 países.

Sus integrantes promueve la difusión de una filosofía que combina placer y conocimiento. Slow Food opera en todos los continentes por la salvaguarda de las tradiciones gastronómicas regionales, con sus productos y métodos de cultivo, el apoyo a productores locales y un desarrollo rural sostenible.

Su impulsor, el italiano Carlos Petrini, asegura a EFE que no se puede ser gastrónomo sin considerar todos estos aspectos. Estos son los principios del movimiento Slow Food tres décadas después.

De la comida al desastre medioambiental
Slow Food nació como un movimiento gastronómico en defensa de la buena comida y fue orientándose hacia el desastre medioambiental, la pérdida de la biodiversidad, la injusticia social para los campesinos... Son cosas tremendas y no se puede ser gastrónomo sin ver nada de eso.

Con el impresionante crecimiento demográfico, que en 2050 dará diez billones de personas con comportamiento depredador de la Tierra, da una auténtica perspectiva del peligro. La biodiversidad es un valor agregado de la gastronomía; vamos a influir en la economía local, la agricultura local, ése es el milagro increíble de la gastronomía como instrumento de cambio.

Cocineros y productores
La intensa exposición mediática de la gastronomía se concentra sobre los cocineros y no sobre los productores. La alianza de los cocineros con el campo es fundamental.

Defensa de la trazabilidad
Con la trazabilidad se da un valor añadido al trabajo de la gente honesta. Y el consumidor pagará un precio justo porque lo que ahorremos en alimentación se gastará en medicina y en reparar el medioambiente. Pertini no propone pagar los alimentos más caros, sino un precio justo.

Vinos de calidad pero naturales
La nueva tendencia de elaboración de vinos no exige sólo la perfección en boca, sino que el vino sea puro, limpio, sin productos añadidos ni en el viñedo ni durante la vinificación, los llamados vinos naturales, y eso me encanta, porque se buscan alimentos de calidad. También se va contra la homologación, porque es destructiva, tiene que haber vinos distintos que expresen sus territorios.

De Woodstock a Foodstock
La generación de Greta Thunberg lo hará, defiende Petrini. Cuando sean conscientes de que el principal responsable de la destrucción del medioambiente es el sistema alimentario irán a por él.