Gente de compras
Personas, en una céntrica calle de Madrid. JORGE PARÍS

La salud va por barrios: hay una clara relación entre contexto socioeconómico, urbanismo y enfermedades crónicas. De modo que el entorno influye en lo que comemos, bebemos o fumamos. Son algunas de las conclusiones del estudio europeo Heart Healthy Foods (Barrios Saludables), dirigido por el español Manuel Franco, que pide potenciar la salud pública y separar las ideologías del bienestar de los ciudadanos.

Este médico especializado en Epidemiología y Salud Pública espera que el informe sirva para dar forma a políticas públicas que mejoren la vida en las ciudades, donde reside un 80% de la población española. Aunque la investigación se ha realizado en Madrid entre los años 2014 y 2019, Franco asegura que los resultados del informe es "extrapolable a una mayoría urbanita de la población mundial".

Cuanto menor es el nivel socioeconómico del barrio, mayor densidad de tiendas de "alimentos basura hay", con lo que "queda claro que se están creando ciudades más desiguales económicamente y en salud". El investigador revela que "esta metralla" rodea los centros escolares de la capital española, donde un 95% de los colegios tiene una media de 17 establecimientos con alimentos altamente procesados o bebidas azucaradas en un radio de 400 metros.

En relación con el alcohol, tras analizar su promoción y disponibilidad en las calles, los investigadores dan por probado que se ha "normalizado su consumo", por lo que Manuel Franco aboga una regulación "muy clara".

También reclama avances legales para luchar contra el tabaco porque "la sociedad se ha inventado otros lugares para fumar que ya están tan expuestos al humo como estaban antes los recintos en los que se prohibieron los cigarrillos". "En las terrazas de los bares los niveles de concentración de partículas están por encima de las recomendaciones de calidad del aire", asegura Franco, y "en las cerradas a cal y canto incumpliendo la normativa" el nivel de tabaco es más alto que cuando se fumaba en los bares, que estaban mejor ventilados".

Hay que prohibir la publicidad de la "comida basura"

También la forma de los barrios influye en la actividad física. El investigador lamenta que en los de menor nivel socioeconómico haya menos instalaciones deportivas de todo tipo: "Esto es tremendo porque sabemos de partida que la gente mas desfavorecida que vive en barrios más desfavorecidos tiene peor salud".

Frente a esta situación, Manuel Franco reclama políticas públicas y critica que en España se siga pensando que la salud pasa por la atención médica en vez de "por el frutero, por el polideportivo o por un buen asfaltado". Aunque subraya que no hay "suficientes herramientas para atajar" la situación. "Si yo comento esto con el alcalde me dirá que no tiene forma rápida de intervenir, pero si le pido más dinero para hipertensivos, en dos días sabré si se pueden pagar o no".

Manuel Franco también cree que hay que regular o prohibir la publicidad de la "comida basura", que "es la más barata y la más anunciada", como se ha hecho con el alcohol y el tabaco. Y advierte de que "lo barato sale caro". "Si te alimentas de forma no saludable lo pagas con siete años menos en tu vida", por lo que "hasta que se prohíba la venta de productos nocivos para la salud hay que echar mano de la regulación de la publicidad", asegura.

La ministra de Sanidad tiene el informe

El pasado agosto Franco presentó a la ministra de Sanidad en funciones, María Luisa Carcedo, las conclusiones de este estudio -elaborado en la Universidad de Alcalá-, que constatan que buena parte de los factores que influyen en nuestra salud son consecuencia del contexto socioecónomico en el que vivimos. En ciudades como Madrid o Barcelona puede diferir en siete años la esperanza de vida entre barrios ricos y pobres.

El investigador urge a "desideologizar la ciencia y dar cabida a la evidencia" ante lo que reconoce que los investigadores tienen mucho que hacer "para convencer a los políticos". "La evidencia dice que la contaminación no es buena para los que vivimos en las ciudades", subraya el doctor. "Nadie quiere tener un ictus, asma, o diabetes y esto no tiene nada que ver con la izquierda o la derecha; la salud de la población no tiene ideología".