PSOE y Podemos siguen enrocados pese a reunirse más de cuatro horas

La portavoz adjunta de Unidas Podemos, Ione Belarra, atiende a la prensa tras la primera reunión, de más de cuatro horas de duración, que los equipos negociadores del PSOE y de Unidas Podemos han celebrado.
La portavoz adjunta de Unidas Podemos, Ione Belarra, atiende a la prensa tras la primera reunión, de más de cuatro horas de duración, que los equipos negociadores del PSOE y de Unidas Podemos han celebrado.
EFE/Kiko Huesca
En su mejor encuentro y el más largo -justo después del 28-A, cuando Pedro Sánchez aún daba esperanzas a Pablo Iglesias de entrar en su Gobierno-, estuvieron reunidos más de dos horas en Moncloa. Este jueves —cuatro meses y medio después y tras una investidura fallida rodeada de críticas y reproches mutuos— sus negociadores se encerraron en una sala del Congreso durante más de cuatro. El doble que a principios de mayo para constatar que cada uno se mantiene en sus posiciones.

En su mejor encuentro y el más largo -justo después del 28-A, cuando Pedro Sánchez aún daba esperanzas a Pablo Iglesias de entrar en su Gobierno-, estuvieron reunidos más de dos horas en Moncloa. Este jueves —cuatro meses y medio después y tras una investidura fallida rodeada de críticas y reproches mutuos— sus negociadores se encerraron en una sala del Congreso durante más de cuatro. El doble que a principios de mayo para constatar que cada uno se mantiene en sus posiciones.

Por discrepar, no hubo quorum ni en el resultado. En Unidas Podemos salieron "sinceramente preocupadas porque han venido a presentarnos un programa electoral, se han mostrado absolutamente inamovibles de las posiciones en las que ya se mantenían", dijo la portavoz Ione Belarra. Para la portavoz socialista en el Congreso, Adriana Lastra, el acuerdo es "factible con algo intermedio a lo que unos y otro proponíamos hace unas semanas".

Para ello, se emplazaron a seguir hablando, aunque también con matices. Lastra afirmó que el compromiso fue "intercambiar papeles y seguir hablando". Belarra no garantizó otro encuentro. Acordaron "seguir hablando en los próximos días y si es posible mantener alguna otra reunión".

Sobre el fondo, "preocupación" por parte de Unidas Podemos, y confianza por la del PSOE, tras una reunión a la que los morados fueron a "completar" la última oferta de Sánchez, con medidas y también con una "estructura de Gobierno", es decir, a hablar de una coalición. El PSOE se limita a un acuerdo "de gobernabilidad" con un programa y una oficina en Hacienda y comisiones parlamentarias para garantizar que cumple sus compromisos, que se completa con una colaboración de Unidas Podemos externa al Consejo de Ministros, mediante su entrada en instituciones del Estado "importantes" en la gobernabilidad del país. En los últimos días, el PSOE había adelantado entidades como la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMV) o el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), no para presidirlos, sino para formar parte su organigrama.

Es lo que Sánchez llamó la semana pasada "tercera vía" y que Belarra criticó que no es más que "la primera y única vía que han mantenido que es el partido único" en el Gobierno.

A pesar de que las posturas parecen mantenerse, la capacidad de resistencia que las dos partes demostraron en una reunión que se prolongó desde pasadas las 16.30 horas hasta pasadas las nueve ya tuvo su significado, dado el contexto de desconfianza y desafío. Está por ver si fue un intento de mostrar que lo están intentado o que haya bases para un acuerdo.

La dificultad para llegar a un acuerdo que salve la investidura de Sánchez es tal que la no ruptura ya podría verse como un elemento de avance tras una reunión que empezó con evidentes diferencias entre las negociadoras socialistas —repitieron Carmen Calvo, Adriana Lastra y María Jesús Montero— y los de Unidos Podemos en su versión ampliada, con Pablo Echenique y Belarra y otras cuatro personas más, una por cada una de las otras formaciones de la confluencia.

Por la mañana, Sánchez había advertido a Iglesias de que "saber negociar es querer negociar, no imponer sino acordar" y éste le afeó que no quería ministros de Unidos Podemos para que nadie "le haga sombra". A primera hora de la tarde, sus negociadores afrontaron una reunión sin consenso siquiera en su importancia. Los de Iglesias dieron la orden de discreción para que no se convirtiera en un "acto electoral del PSOE" y no permitieron que hubiera una foto conjunta al inicio del encuentro. "A ver qué nos cuentan", dijo Echenique de camino. Por el contrario, la vicepresidenta en funciones aseguró tener "todas" las esperanzas en un buen resultado.

Quedan 15 días para la fecha límite del 23 de septiembre y hasta entonces continuarán los contactos y caras a cara como el que se producirá sí o sí la semana que viene entre Sánchez e Iglesias en el Pleno del Congreso. El líder de Podemos le preguntará qué balance hace su labor como presidente en funciones, cuando se verá si sigue ganando fuerza la hipótesis de nuevas elecciones y, con ellas, más Gobierno en funciones.

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