Gente andando por la calle
Gente andando por la calle, en Madrid. JORGE PARIS

La principal causa de muerte entre los adultos de mediana edad de todo el mundo son las enfermedades cardiovasculares. Pero si nos fijamos en los países con mayores ingresos económicos, la situación cambia de forma sustancial: las muertes por cáncer se han vuelto dos veces más frecuentes respecto a las relacionadas con episodios cardiovasculares, que afectan al corazón y a los vasos sanguíneos.

Esa es una de las conclusiones de una investigación internacional en la que participaron 162.534 adultos de entre 35 a 70 años procedentes de 21 países y a quienes se realizó un seguimiento entre 2005 y 2016. Los datos se han presentado en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología celebrado en París (Francia) y se publican en la revista The Lancet.

“Los avances en el tratamiento de los factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares y el propio tratamiento de estas patologías en países de ingresos altos han conseguido que se reduzcan las muertes en estos lugares”, explica a SINC Darryl P. Leong, coautor del estudio y experto en el Instituto de Investigación de Salud de la Población de la Universidad McMaster y del Hamilton Health Sciences (Canadá).

Sin embargo, según Leong, los avances en las patologías cardiovasculares de las regiones más ricas que participaron en el estudio –Canadá, Arabia Saudí, Suecia y Emiratos Árabes Unidos– no han ido en paralelo de terapias que alarguen la vida en pacientes con cáncer o, si se han implementado, hace poco tiempo. “Aún no se han encontrado estrategias efectivas para prevenir muchos tipos de cáncer o no se han implementado de manera óptima”, alega el investigador, quien atribuye estos factores a que la muerte por cáncer llegue a duplicar a la cardiovascular en algunos países.

Menor y peor asistencia médica

El estudio muestra que, aunque la enfermedad cardiovascular fue la causa más común de fallecimiento, con un 40% de todos los casos, ésta varió según la región: del 43% en países con bajos ingresos, el 41% en regiones con ingresos medios, hasta solo el 23% en el caso de los países más ricos.

Estos índices no se corresponden con los de los factores de riesgo –como el tabaquismo, la mala alimentación, la obesidad, el consumo de alcohol o la hipertensión–, puesto que son más altos en los países ricos y más bajos en los pobres. La explicación podría estar, según Salim Yusuf, autor principal de la investigación, en que los países con menos ingresos presentan menor asistencia médica y de peor calidad respecto a las otras regiones analizadas.

En el caso del cáncer, que fue la segunda causa de muerte más frecuente (con el 26% de los casos), en las regiones ricas afectó al 55% de los fallecimientos, al 30% en los países de ingresos medios y solo al 15% en los de menos ingresos. Yusuf sostiene que estos resultados podrían aplicarse a otros países con características económicas, sociales y de asistencia médica similares a los que han participado en el estudio.

Cuenta SINC que los autores pronostican que, a medida que las enfermedades cardiovasculares disminuyan en muchos países debido a la prevención y al tratamiento, será el cáncer la principal causa de muerte a escala mundial.

“Nos preocupa que, si este patrón observado en países de ingresos altos lo siguen los de rentas medias y bajas, el cáncer pueda convertirse en la principal causa de muerte en todo el mundo en varias décadas”, alerta Leong, quien pide más investigación para averiguar cómo reducir las muertes por neoplasia y estrategias para prevenir su aparición.