Carpaccio de salmón
Carpaccio de salmón  GTRES

Si entre tus propósitos de septiembre está comer más sano, toma nota de estas ideas. No se trata de vender cuentos détox ni de compensar excesos veraniegos, porque a estas alturas ya sabemos que el cuerpo no funciona así. Y quien te diga lo contrario, o miente o te quiere vender algo. O las dos cosas.

El caso es que laminar verduras, carne o pescado y presentarlos en forma de carpaccio -solo en la forma porque distan mucho de la receta tradicional de este plato- es una manera divertida de comer algo ligero, sin tener que recurrir a un bol lleno de lechuga. Con un poco de imaginación podemos preparar todas las versiones que queramos. El truco es usar combinaciones con sabores potentes y que contrasten.

El carpaccio de ternera es el único plato al que realmente podríamos llamar carpaccio. El resto son más bien "cosas laminadas en un plato", pero con permiso de nuestros amigos italianos, vamos a permitirnos esta licencia poética.

Por cierto, aconsejamos, tanto para el de ternera como para el de salmón, congelar estos dos productos al menos 5 días para evitar problemas, ya que vamos a consumirlos en crudo.

Carpaccio de ternera

El carpaccio de ternera, el de verdad, tiene su origen en Venecia y suele hacerse con solomillo de ternera de calidad. Si congelamos la pieza de carne, además de evitar posibles bacterias, también nos permitirá laminar la carne con facilidad en el momento en que empiece a descongelarse y aún esté tersa.

Dejamos la carne descongelando en el frigorífico el día antes de preparar el carpaccio. Con un cuchillo bien afilado vamos haciendo cortes muy finos. Guardamos la carne refrigerada y tapada hasta el momento de usarla. En algunas carnicerías también nos la pueden cortar ellos.

Extendemos la carne laminada en un plato llano. Rallamos piel de limón sobre la carne o, si preferimos, exprimimos su zumo. Añadimos unas escamas de sal y extendemos una cucharada de mostaza antigua. Añadimos un buen chorro de aceite de oliva virgen extra y laminamos también un poco de queso parmesano. Decoramos con unas hojas de rúcula y listo. Podemos añadir también alcaparras o trozos de pepinillos.

Carpaccio de salmón

Nos hacemos con una buena pieza de salmón fresco y la congelamos, como decimos, durante al menos 5 días. Descongelamos igual que la carne dejándola el día anterior en el frigorífico. Cuando el salmón esté casi descongelado, lo laminamos con un cuchillo afilado.

Extendemos las láminas de salmón sobre un platoy añadimos el zumo de una lima o limón. Podemos añadir alcaparras y rábanos laminados. Nosotros hemos optado por un poco de cebolleta pasada unos segundos por la plancha. La pimienta negra, junto a las escamas de sal, potenciarán su sabor, y un poco de eneldo siempre queda muy bien con el pescado.

Carpaccio de manzana

Y si no queremos ni carne ni pescado siempre podemos recurrir a las frutas y verduras para preparar un carpaccio de lo más fresco. Esta opción con manzana un poco ácida queda muy rica y es perfecta como cena ligera o entrante.

Como no es un postre, vamos a usar ingredientes salados y ácidos para conseguir una sorprendente combinación. La manzana con sal es una delicia y si, además, añadimos zumo de limón, escamas de parmesano y algunas hierbas aromáticas como menta o albahaca quedará perfecto.

Solo tenemos que laminar la manzana muy fina, añadir rápidamente el limón para que no se oxide y mezclar con el resto de ingredientes. Regamos con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra y listo para comer. La mostaza antigua también será una buena aliada en esta mezcla.

Carpaccio de champiñones

Hace ya tiempo que descubrimos lo bien que quedan los champiñones crudos laminados en ensaladas y otros platos. Por eso nos hemos animado a preparar este carpaccio de champiñones.

Es importante lavar muy bien los champiñones para eliminar cualquier resto de tierra. Los laminamos muy finos, extendemos en un plato, y bañamos con lima o limón. Añadimos escamas de sal, pimienta negra y hojas de rúcula. Bañamos con un buen aceite y, si queremos, añadimos alcaparras o pepinillos laminados.

Carpaccio de calabacín y mango

El punto exótico de este carpaccio nos ha gustado mucho. Laminamos un mango, un calabacín crudo y un poco de queso parmesano. Alternamos los ingredientes en un plato, y echamos por encima el zumo de media lima. Espolvoreamos sal y pimienta. Bañamos con aceite de oliva virgen extra y decoramos con unas nueces y unas hojitas de cilantro (podemos cambiar el cilantro por albahaca si no nos gusta). Riquísimo.