A mediados del siglo XIX, los británicos estaban obsesionados con hallar el famoso Paso del Noroeste, es decir, una vía marítima que permitiera rodear Norteamérica por el norte y acortar el viaje desde Europa hasta el oceáno Pacífico. Para encontrar este paso, en el 1845 partió una expedición liderada por el capitán John Franklin y dos buques, el HMS Terror y el HMS Erebus. En 1848 se perdió el rastro de ambos barcos y la expedición quedó envuelta en un halo de misterio. En 2014 fue hallado el pecio del Erebus, y en 2016 el del Terror. Antes se había comprobado que las 128 almas que viajaban en ambos barcos murieron por enfermedades, intoxicaciones y hambre. Y que se vieron obligados a recurrir al canibalismo. Ahora, por primera vez en la historia, podemos ver los restos de uno de los buques.

Un equipo de arqueólogos de Parks Canadá, la agencia estatal dedicada al medio ambiente y al patrimonio, han grabado imágenes del naufragio del HMS Terror, y han compartido el vídeo, recoge Gizmodo. Las imágenes fueron captadas por drones submarinos que descendieron hasta el fondo del océano Ártico, y en ellas se comprueba que "el barco está increíblemente intacto", según palabras de Ryan Harris, arqueólogo principal. "Lo miras y te cuesta creer que se trate de un naufragio de 170 años. No se ven estas cosas muy a menudo", añade.

Los drones se introdujeron en el barco a través de la escotilla principal, de los tragaluces de las cabinas de los tripulantes, el comedor de oficiales o el camarote del capitán. Ryan Harris explica que "pudimos explorar 20 zonas y compartimentos, yendo de una habitación a otra. Las puertas estaban inquietantemente abiertas".

"Las capas de sedimento, junto con el agua fría y la oscuridad crean un ambiente anaerobio casi perfecto que es ideal para preservar organismos delicados como textiles o papel", dice Ryan Harris, por lo que cree que hay "una alta probabilidad de encontrar ropa o documentos, algunos de ellos incluso legibles. Cartas enrolladas o dobladas en el armario de los mapas del capitán, por ejemplo, podrían haber sobrevivido".

La única estancia a la que no pudieron acceder fue el dormitorio del capitán. "Misteriosamente, es la única puerta cerrada del barco. Me encantaría saber qué hay dentro", dice Harris, que añade otro dato: en el barco iba a bordo una máquina para hacer daguerrotipos, una forma primigenia de hacer fotos. Los arqueólogos creen que si fue usada, las placas pueden estar aún a bordo. "Y si están, es posible revelarlas", dice Harris. "Se ha hecho con otros hallazgos. Las técnicas están ahí", concluye.