Arepas venezolanas
Arepas venezolanas  EMMA GARCÍA

Desde que unas amigas venezolanas nos enseñaron a preparar sus tradicionales arepas, no hemos dejado de hacerlas en casa. Se preparan en un momento, están riquísimas y las podemos rellenar con lo que queramos porque, en realidad, es algo así como nuestro pan aquí. Así que lo tienen todo para incluirlas en nuestro recetario casero.

Aunque en Venezuela suelen hacerse como desayuno, no hay horarios para este plato tan presente en su gastronomía. Las más básicas se rellenan con jamón y queso, pero tienen algunos rellenos buenísimos como reina pepiada (pollo con aguacate), huevos pericos (revuelto con huevos, tomate y cebolla) o carne mechada (carne de vaca deshilachada que nada tiene que ver con la típica de Andalucía y tan trístemente famosa estas semanas).

Las arepas se preparan con harina de maíz (que no Maizena) -una harina que se ha popularizado mucho y podemos encontrar fácilmente por aquí-, agua y un poco de sal. Se añade algo de mantequilla para suavizar la masa o, ya que las integramos en nuestra cocina, una cucharada de aceite de oliva virgen extra.

Ingredientes

Para 3 arepas grandes o 4 medianas

  • 250 ml. de agua tibia
  • 150 gr. de harina de maíz
  • 30 ml. de aceite de oliva virgen extra o 30gr. de mantequilla
  • 5 gr. de sal

Preparación

Ponemos la harina en un bol y añadimos el agua tibia con la cucharadita de sal. Mezclamos con una cuchara hasta que espese.

Añadimos el aceite y amasamos con las manos. Las medidas son bastante exactas pero podemos añadir un poco más de agua si la masa queda demasiado dura o, por el contrario, añadir algo de harina si ha quedado muy líquida. La tercera vez que las preparemos ya lo haremos a ojo.

Opcionalmente podemos añadir a la masa unos 50 gr. de queso rallado (algún queso no muy fuerte de los que tenemos por aquí, tipo semicurado), le dará un sabor muy bueno.

Cuando la masa esté lista, vamos cogiendo porciones. Primero hacemos una bola y después la aplastamos dándole forma de arepa. No tiene que ser muy fina para que no se rompa, 1,5 centímetros aproximadamente de grosor está bien.

Echamos aceite en una sartén y lo retiramos con papel de cocina. De esta forma solo la engrasamos para asar las arepas y no freírlas (también pueden hacerse fritas pero asadas resultan más ligeras).

Ponemos las arepas en la sartén y las asamos unos 4-6 minutos por cada lado o hasta que veamos que empiezan a dorarse (sin que se quemen).

Cuando estén listas, las abrimos con un cuchillo y, con cuidado de no quemarnos, las rellenamos, en este caso con jamón dulce y queso. Las dejamos en un recipiente tapadas con un trapo limpio para que el queso se funda con el calor y listas para comer.

Como no aguantan muy bien el paso del tiempo, lo ideal es asarlas justo antes de consumirlas. En cambio, sí podemos guardar la masa en el frigorífico, dentro de un recipiente hermético, hasta 3-4 días sin ningún problema.