Etiqueta
Etiqueta de un producto. APF

En las últimas semanas, una de las noticias más repetidas en todos los medios ha sido, desgraciadamente, la intoxicación producida por un alimento envasado. Es prácticamente imposible estar seguros al 100% de todos los alimentos que se consumen porque siempre hay gente que antepone el negocio al estricto cumplimiento de las normas de conservación y, a pesar de las inspecciones que se realizan, ocasionalmente pueden aparecer casos como el reciente de listeriosis provocado por una carne mechada.

Lo que sí podemos hacer (más allá de las lógicas normas que se deben seguir como no comprar alimentos de los que no haya trazabilidad, tener cuidado con las preparaciones que incluyan huevo en verano, respetar las fechas de caducidad, etc…) es aprender a identificar las etiquetas de los alimentos que compramos para estar seguros de saber que estamos comiendo en cada caso.

Para no hacerlo muy pesado, hoy vamos a hablar de lo que significan algunos términos en los envases que nos pueden llevar a confusión y en el próximo artículo explicaremos lo que significan todos lo apartados de las etiquetas en los alimentos envasados.

Lo primero de todo vamos a comentar lo que NO ponen en las etiquetas. Un ejemplo, ¿han visto envases que parece que contienen queso y donde pone claramente “Loncheados”? pues comprueben que también pone “Queso” porque puede ser simplemente un preparado lácteo con la apariencia de lonchas de queso; así es que lo primero de lo que hay que estar seguro (aunque parezca mentira) es de que el producto que creemos estar comprando esté expresamente referenciado en el envase.

A partir de aquí vamos a hacer un repaso a algunos términos que no siempre son lo que parecen:

  • Producto cárnico. Es un producto que no solo lleva carne (del tipo que sea) sino que se puede complementar con agua, conservantes, colorantes, etc…
  • Marinado. Básicamente son productos a los que les añaden agua, aditivos, aromatizantes y especias. Nada mejor que ver la cantidad de producto que aparece en el envase y descontarla del peso total del paquete: la diferencia es todo lo que les comento; así es que no piensen en preparaciones “gastronómicas” porque no es lo habitual.
  • Preparado de... Si quieres carne compra carne porque un “preparado de carne” suele esconder muchas cosas que no son lo que vas buscando.
  • Casero. Parece evidente que lo que uno entiende por “casero” es que se prepara igual que lo harías en tu casa. La verdad es que cuando lees la etiqueta te encuentras con ingredientes que en la vida se utilizan en una cocina doméstica. Si algún quieren hacer pan en su casa podrán utilizar harina, levadura, agua, sal y aceite, pero difícilmente pondrán ningún tipo de aditivos, ni colorantes ni nada por el estilo. Lo mismo se puede decir de los productos presentados como “Caseros”.
  • Natural. Solo hay cuatro productos que realmente se pueden llamar naturales: yogur natural, aromas naturales, agua mineral de manantial y conservas de productos al natural. A pesar de esto se encontrarán con muchos productos identificados como “naturales” sin serlo. Por otro lado, el hecho de que un producto sea “natural” no implica que sea mejor que otro que no lo sea.
  • Sabor a ... Por ejemplo “sabor a fresa” cuando lo normal es que no lleve ni el 5% de fresa en su composición (y en muchas ocasiones ni el 1%); normalmente el sabor lo consigue con aromatizantes.

Esto no quiere decir en absoluto que los alimentos así etiquetados sean malos, pero es importante que seamos conscientes de lo que nos están vendiendo y que seamos nosotros los que podamos tomar la decisión de si esos son los productos que queremos sabiendo que es lo que nos ofrecen en realidad (por cierto, si les gusta el fiambre “jugoso” puede ser que simplemente tenga más agua que el normal).

En el próximo artículo explicaremos con detalle las etiquetas para saber todo lo que nos dicen y conocer si se ajustan a la legislación.