Carmen Borrego
Carmen Borrego en la boda de Belén Esteban. GTRES

Si es que ya lo dice el refrán: "a perro flaco, todo se le vuelven pulgas". Desde luego, el verano de Carmen Borrego es para haberlo documentado, porque, si estaba por escribir el capítulo final, que tenía que ser sorprendente pero inevitable, así ha sido: ha denunciado un robo en su casa.

Lo ha contado todo en exclusiva a la revista Lecturas, que titula con la revelación de que le han desvalijado la casa y una afirmación que envuelve el delito en algo con mucho más suspense: "Ha sido un robo muy extraño".

La hija de María Teresa Campos asegura que volvía en coche junto a su marido, José Carlos Bernal, de sus vacaciones en Andalucía cuando fueron informados de que unos ladrones habían entrado a robar en su domicilio de Madrid por el conserje de su finca, que se percató de que habían forzado la verja.

Ella ha narrado la pesadilla con pelos y señales al citado medio (así como un amplio reportaje fotográfico), describiendo el torvo y terrible panorama que se encontró cuando entraron en su casa, así como las secuelas psicológicas que está padeciendo por el desgarrador suceso.

Ropa tirada, muebles abiertos, la casa manga por hombro... Carmen Borrego relata que tanto ella como su marido se quedaron ojipláticos y estupefactos al ver su hogar "desvalijado y desmantelado", con todas y cada una de las habitaciones y estancias revueltas en busca de cualquier objeto valioso.

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"Abrir la puerta de tu casa y encontrártela desmantelada, desvalijada... No es tanto lo que se llevan, que se han llevado bastantes cosas, como esa sensación que se te queda", comenta la actual colaboradora de Viva la vida.

Para ella, este tema del robo es "todo muy raro" porque "nadie ha visto ni oído nada", hecho que no comprende y razón por la que sospecha, dado que "la verja la han cortado con una radial", atestigua. Es una opinión que comparte a Guardia Civil por cómo consiguieron acceder a la vivienda y el estado en el que la dejaron.

De hecho, entre los cajones y los enseres domésticos que registraron los ladrones, se acabaron llevando joyas y objetos que tienen un valor de 50.000 euros (entre lo sustraído se encuentra un reloj que le regaló su madre y que cuesta 8.000 euros-, así como aparatos electrónicos con archivos que la colaboradora guardaba celosamente.

"Echo en falta bastantes cosas que, aparte del valor económico, tienen gran valor sentimental y eso es irrecuperable, como cosas de oro que tenía mi marido que eran de su madre o un anillo de oro de mi suegro, que falleció hace dos años", va rememorando sobre sus pérdidas Borrego.

"Se han llevado también un ordenador de mi marido, un iPhone mío, numerosas gafas de marca, numerosos bolsos de marca y joyas mías", sigue enumerando, así como se queda sorprendida de que también se hayan llevado "la báscula donde guardaba mis pérdidas de peso".

"En mi iPhone, que lo cambias por uno nuevo y dejas el viejo en un cajón, no borré la información ni las fotos porque nunca sabes si lo vas a volver a usar", recuerda, al tiempo que, aunque ella no tiene "nada que ocultar", siente "violada" su privacidad.

"No tengo miedo en ese sentido, pero es mi vida, son mis cosas, mi fotos, mis WhatsApps, mis mails...", dice mientras se lamenta de que se han llevado sus archivos privados.

"Es una sensación de que me han tocado toda mi privacidad, mi intimidad, toda mi ropa interior por el suelo tirada...", así como se queja amargamente la falta de seguro: "Lo peor es que no tenía seguro, así que no voy a recuperar nada".

Lo que sí ha agradecido es que no hubiese nadie de su familia en la vivienda (un bajo en un edificio de una urbanización cercana a la capital) en el momento del robo: "No ha pillado a mi hijia en casa de puro milagro porque ella ya estaba en Madrid".

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De todas formas, ella ya sabe que recuperar lo que les han robado es prácticamente una utopía. Pero para el futuro...: "Me han instalado la alarma y lo que queda de valor, lo he llevado todo al banco. De mi casa, desde luego, ya no se van a llevar nada".

Para Carmen Borrego, a estas alturas, lo peor son la secuelas mentales que le ha producido la tragedia. "Estamos asustados. Me cuesta dormir, cerrar los ojos. Con cada ruido me descompongo y en una casa hay muchos ruidos. Creo que cuando te ocurre una cosa así tienes un shock traumático. De hecho, tengo psicosis cada vez que entro en casa. Nos va a costar superarlo", cuenta la hermana de Terelu Campos.

Para acabar, ella asegura no saber nada de la posible identidad de los atracadores, aunque le sirve para afianzar su teoría: "Eso me da mucho más miedo que pensar que esto le puede pasar a cualquier persona, que es como una lotería que entren a tu casa".