Envidia
Algunos psicólogos creen que la envidia no tiene porqué necesariamente mala. GTRES

Es uno de los pecados capitales y el Diccionario de la Real Academia lo define, en su primera acepción, como "tristeza o pesar del bien ajeno". La envidia está considerado algo malo, negativo, que debemos evitar. Pero ¿y si no fuera así?

El diario El País publica un reportaje en el que se hacen esta pregunta. En él citan un estudio que diferencia entre dos tipos de envida, la buena y la mala. Según esta investigación, la clave está en un concepto que los alemanes llaman Schadenfreude, es decir, alegría por el mal ajeno o satisfacción por la desgracia del otro. Investigadores alemanes utilizaron un ejemplo: hinchas de fútbol sentían más satisfacción cuando el rival fallaba un gol que cuando su equipo marcaba.

El País cita a Maribí Pereira, directora del Instituto Superior de Estudios Psicológicos de Madrid, que dice que "la envidia es en sí una defensa contra la percepción de la propia inferioridad: se odia a otro para no sentir odio contra uno mismo".

Pereira añade que "en cada persona, la intensidad de la envidia estará en función de sus sensaciones reprimidas de insignificancia e inferioridad. Las manifestaciones de la envidia generalmente nos dicen más de los sentimientos de inseguridad de quien envidia que de la personalidad del envidiado".

Otra curiosidad es que tenemos más envidia de las personas que aún no ha sucedido. El País recoge un experimento llevado a cabo en la Universidad de Chicago sobre la festividad de San Valentín. El estudio demostró que a lo largo del mes de febrero, las semanas previas al día 14 el nivel de envidia de los participantes crecía hasta frenar el día de los enamorados, y decaía una vez pasada la fecha. Lo peor era saber que un éxito iba a llegar para una persona y a ellos no, pero una vez pasada la fecha, la envidia se esfumó.

Algunos expertos creen que ese tipo de envidia es positiva, en tanto te motiva, te empuja a superarte y así mejore tu autoestima. Hay estudios que dicen que la envidia es un motor para que los estudiantes se motiven más.

No obstante, Maribí Pereira no está del todo de acuerdo: "Mientras la envidia mala estaría asociada con la codicia, la que llamamos sana estaría relacionada con el anhelo o deseo de superación, pero yo la definiría más como admiración y motivación extrínseca, a partir de la cual el otro nos inspira para lograr objetivos y metas que, en un primer momento, pueden parecer inalcanzables". "Cuando es intensa, constante y dirigida hacia una persona nunca constituye una experiencia placentera, positiva ni funcional (es un sentimiento que no sirve para nada). Nos pone en contacto con nuestras sensaciones de inferioridad de forma demasiado directa". Por eso, la forma más perjudicial de envidia es la que se dirige a las personas que más queremos y es capaz de destruir lo que más valoramos.

Un estudio de la Universidad de California apoya esta teoría: tendemos a envidiar más a nuestros semejantes, casi siempre hacia personas de tu mismo sexo y edad similar. La envidia también cambia a lo largo de la vida: somos más envidiosos en la primera etapa de la adultez, según El País, y esa codicia se va calmando con la edad. De jóvenes envidiamos el éxito escolar, el social, la apariencia física o el éxito romántico, pero cuando cumplimos años envidiamos el dinero.

Una de las principales armas del envidioso es el menosprecio, explica Maribí Pereira. Se trata de tirar por tierra los logros del otro, ignorarlos o no darles importancia. Siendo la envidia un impedimento psicológico importante y una fuente asegurada de sufrimiento, puede conducir a la depresión. Maribí Pereira cree que lo que hay que hacer es "saber digerirlos e incorporarlos en nuestra experiencia vital".