Huelga de transportistas de carburante en Portugal
Carteles de fuera de servicio en una gasolinera de Lisboa durante la huelga de transportistas de combustible. EFE/ Tiago Petinga

El Sindicato Nacional de Conductores de Mercancías Peligrosas (Snmmp), convocante del paro que hace una semana llevó a Portugal al estado de crisis energética, anunció este miércoles que realizará una nueva huelga a primeros de septiembre, aunque más reducida.

El nuevo paro está convocado durante fines de semana, festivos y horas extraordinarias entre los días 7 y 22 de septiembre, detalló a periodistas el líder del sindicato, Francisco São Bento, quien subrayó que no han contemplado servicios mínimos durante ese periodo.

El objetivo de Snmmp es mostrar que "las empresas funcionan basadas en el trabajo suplementario", apuntó el sindicalista, que aseguró que hay transportistas que en lo que va de año han hecho más de 500 horas extraordinarias.

El anuncio de este nuevo paro, que concluirá dos semanas antes de las elecciones legislativas, llega apenas un día después de que el sindicato y la patronal del sector, Antram, retomasen las negociaciones tras haber desconvocado los primeros la huelga que iniciaron el pasado día 12.

La protesta duró seis días y fue intervenida legalmente en la primera jornada por el Gobierno del socialista António Costa por, según sostuvo el Ejecutivo, el incumplimiento de los servicios mínimos en varias infraestructuras del país.

Con la intervención, los efectos del paro fueron mucho menores y el sindicato acabó por desconvocar el pasado domingo para facilitar el diálogo con la patronal, según expusieron entonces sus dirigentes.

Pero dicho diálogo, que comenzó este martes, se ha visto encallado en apenas unas horas por desacuerdos sobre el principal asunto a debatir, el aumento salarial que los trabajadores exigen y que la patronal se comprometió a realizar el pasado abril, pero que aún no se ha producido.

Según varias filtraciones de la negociación, la diferencia entre la cantidad que propone la patronal y la que piden los sindicatos para pagar las horas extras son "50 euros" que, por el momento, han dado al traste con el diálogo.

El ministro de Infraestructuras, Pedro Nuno Santos, que ejerce como árbitro de la negociación, admitió a periodistas que desde el Gobierno no esperaban este desenlace y remarcó que esas diferencias eran "precondiciones para el diálogo", que en la práctica ni siquiera ha empezado al no haber acuerdo sobre ese punto.

"Una mediación tiene como objetivo llegar a resultados, éstos no pueden ser impuestos antes de que la mediación se inicie", ha destacado el ministro.