Giuseppe Conti, durante el discurso en que anunció su dimisión, flanqueado por Matteo Salvini (izquierda) y Luigi Di Maio (derecha)
Giuseppe Conti, durante el discurso en que anunció su dimisión, flanqueado por Matteo Salvini (izquierda) y Luigi Di Maio (derecha) EFE / ETTORE FERRARI

Italia se ha convertido este verano en un escenario inesperado de agitación para lo que suele ser la anodina actualidad del mes de agosto. En menos de un mes, a la nación transalpina le ha dado tiempo a vivir una crisis humanitaria, migratoria y casi diplomática y a quedarse sin Gobierno. Y todo esto con la mitad del país de vacaciones.

Este martes, el jefe del Ejecutivo italiano, Giuseppe Conte, comparecía en el Senado para anunciar su dimisión que después formalizaría ante el presidente de la República, Sergio Matarella, dando así la puntilla a una administración que ha durado poco más de un año.

Cualquiera podría pensar que los políticos italianos no descansan, pero el protagonista indiscutible de esta historia -el ultraderechista y carismático ministro del Interior, Matteo Salvini- estaba, precisamente, paseándose en bañador por las playas del país cuando decidió dinamitar el Gobierno.

¿Cómo se ha llegado a esta situación?

El pasado 9 de agosto, mientras Richard Gere visitaba el Open Arms, Salvini decidía unilateralmente poner fin al Gobierno de coalición entre la Liga Norte y el Movimiento 5 Estrellas (M5S).

El que puede ser, casi con total seguridad, el único ministro del Interior más conocido que su jefe de Gobierno en toda Europa (si no en el mundo entero), decidía convocar una moción de censura contra Giuseppe Conte, un primer ministro de consenso e independiente nombrado tras el acuerdo entre el partido de Salvini y el M5S.

La votación se iba a producir este martes, pero Conte se anticipó y anunció su renuncia antes de que la Liga pudiera quitarle la confianza.


Matteo Salvini atiende a la prensa a la salida del Parlamento italiano. / EFE

¿Por qué ahora?

Los analistas apuntan a que la maniobra de Salvini está motivada por los buenos resultados que le otorgan las encuestas más recientes ante unas hipotéticas elecciones anticipadas.

Los últimos sondeos sitúan el apoyo a la Liga en torno a un 38% de los votos, que todo apunta a que serían suficientes para formar un Gobierno con su aliado natural, el partido Forza Italia de Silvio Berlusconi, que sería un socio minoritario.

Quiénes son los protagonistas

Además de Salvini, que es quien ha desatado la tormenta, hay al menos otros cuatro hombres de los que depende el destino inmediato de la política italiana.

  • Sergio Mattarella: es el presidente de la República y en su mano está decidir si es posible formar gobierno o habrá que ir a elecciones anticipadas. De las rondas de consultas que está realizando con los partidos y que terminan este jueves dependerá el resultado.

    "Matarella jugará un papel importante a la hora de determinar los próximos pasos y el marco temporal, pero, hasta el momento no ha tomado ninguna postura pública como se requiere normalmente del presidente", asegura Federico Santi, analista político de la empresa Eurasia Group, en un informe remitido a 20Minutos.es. 

  • Nicola Zingaretti (PD): es el sustituto del ex primer ministro Matteo Renzi a los mandos del centroizqueirdista Partido Democrático (PD). Todo apunta a que la alternativa a nuevas elecciones pasaría por un Gobierno en el que esta fuerza estuviera presente. La cuestión es que este Ejecutivo tendría que participar sí o sí el M5S, un partido con el que el PD no ha logrado ponerse de acuerdo en otras ocasiones.

  • Luigi di Maio (M5S): encabeza el Movimiento 5 Estrellas, una fuerza populista que acumula el número más grande de escaños en ambas cámaras, aunque lejos de la mayoría absoluta. Las encuestas le auguran un descalabro en caso de elecciones, pero su estatus de fuerza mayoritaria le otorga una posición preferente en las negociaciones para evitar elecciones anticipadas.

  •  Giuseppe Conte (independiente): se trata del jefe de Gobierno saliente. Según fuentes citadas por la agencia italiana de noticias AdnKronos, no tiene intención de volver a encabezar un posible nuevo Ejecutivo con la Liga y el M5S. El Partido Democrático (PD) ya ha dejado claro que no quiere saber nada de él.


El líder del Partido Demócrata italiano, Nicola Zingaretti. / EFE

Las opciones: elecciones o nuevo Gobierno

La solución a la crisis, que todo apunta a que durará semanas y no días, pasa por dos alternativas: nuevos comicios en otoño o nuevo Ejecutivo.

La primera opción solo beneficiaría a Salvini, que es quien ha decidido forzarla, pero el tiro podría salirle por la culata. "Hay cada vez más pruebas que apuntan a que su intento de forzar elecciones anticipadas se volverá contra él", afirma Santi.

Además, tal y como recuerda Santi, el partido de Salvini "tiene demasiados pocos escaños en el parlamento como para forzar elecciones por sí misma, lo que deja la puerta abierta a mayorías alternativas que puedan reemplazar la coalición Liga-Cinco Estrellas".

La formación de un nuevo Ejecutivo parece una opción plausible, lo que es una incógnita es la fórmula. En este sentido, el Partido Democrático del expresidente Renzi ha sido el primero en mover ficha.

La formación centroizquierdista ha manifestado su disposición a negociar con el M5S, al que ha incluso ha fijado ya algunas líneas rojas. Entre ellas, que Conte se quede fuera de cualquier Gobierno y una serie de reformas entre las que destacan una nueva política migratoria y una gestión diferente de la relación del país con Bruselas.

Sin embargo, las malas relaciones que tradicionalmente han tenido estas dos fuerzas generan muchas dudas sobre su capacidad para ponerse de acuerdo."La hostilidad entre el PD y el M5S impidió la formación de un Gobierno entre las dos primero en 2013, y de nuevo en 2018", recuerda Santi, que además aventura que "las hostilidades personales complicarían un acuerdo sobre la composición del gabinete".

Por si esto no fuera bastante, para que una coalición de estas características saliera adelante, tendría que obtener el apoyo de una tercera fuerza en el Senado, donde las dos formaciones no llegan a la mayoría absoluta necesaria con la suma de sus asientos.

"Alcanzar un acuerdo sobre un nuevo Gobierno no será fácil y llevará tiempo, en un contexto político dominado por las tácticas a corto plazo y los giros de 180 grados", resume Santi.


Giuseppe Conte, minutos antes de pronunciar el discurso en el que anunciaría su dimisión. / EFE