El príncipe Andrés de Inglaterra
Una imagen de archivo del príncipe Andrés de Inglaterra. GTRES

Los medios la han llamado 'la casa de los horrores'. O 'la casa de la depravación'. Y en ella aparece el príncipe Andrés, duque de York, asomándose por la puerta para despedir a una joven. Él dice estar "horrorizado". Pero estamos hablando del caso Epstein.

Empecemos por el principio. El príncipe Andrés es el tercer hijo (segundo varón) de la reina Isabel II y nació hace 59 años. Actualmente octavo en la línea sucesoria, se alistó recién cumplida la mayoría de edad en la Marina Real británica.

Tras servir en el portaaviones HMS Invincible durante la Guerra de las Malvinas y ascender hasta el título de comandante, se retiró del ejército en 2001 (dos décadas después de alistarse), siendo desde entonces un embajador de la casa real por todo el mundo, representando y ejerciendo como príncipe en diversos compromisos oficiales.

En 1986, el 23 de julio, se casó con Sarah Ferguson en la Abadía de Westminster, pasando, entonces sí, ambos a la categoría de duques de York. Tuvieron dos hijas, Beatriz y Eugenia, en 1988 y 1990, respectivamente.

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Separados desde 1992 pero oficialmente divorciados en 1996, ambos mantienen una relación muy cercana y duradera de amistad. Por ello no sorprende que ambos se hayan venido juntos, primero a Málaga y luego al complejo residencial de Sotogrande, en San Roque, Cádiz, para alejarse de toda la polémica.

La explotación sexual

Porque aquí entramos en el terreno más pantanoso de la vida del duque de York. Todo empezó en enero del 2015, por una noticia de The Guardian que vinculaba al príncipe  Andrés con el tráfico de menores.

Virginia Roberts, una mujer norteamericana, denunció que fue obligada por el banquero estadounidense Jeffrey Epstein a mantener relaciones sexuales en "repetidas ocasiones" y sin su consentimiento, con el duque de York entre 1999 y 2002, cuando aún era menor de edad, en las casas que el magnate poesía en Nueva York, Florida, Nuevo México y en las Islas Vírgenes.

Epstein era amigo personal del príncipe Andrés. Tras reconocer su culpabilidad, fue condenado en 2008 a un año y medio de prisión por prostitución de menores y Roberts alegó en los tribunales de Florida que Epstein le presentaba como "esclava sexual" ante sus "ricas y poderosas" amistades.

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Además, añadía, no fue la única, sino que hacían lo mismo con docenas de chicas a cambio de dinero (por el príncipe Andrés cobró unos 15.000 dólares) y, para corroborarlo, divulgó una fotografía en la que el duque de York le pasaba la mano por la cintura.

Desde el palacio de Buckingham se tildó de "categóricamente falsa" la denuncia interpuesta por Roberts y en abril, el juez estadounidense encargado del caso, Kenneth Marra, desestimó tomar en consideración las acusaciones contra el tercer hijo de la reina Isabel II de Inglaterra: consideró que los "detalles escabrosos" que relataba Virginia Roberts eran, literalmente, "innecesarios" para poder tomar una decisión.

Los nuevos hechos

En libertad, el príncipe Andrés, aunque siendo el peor considerado de toda la familia real británica en una reciente encuesta, continuó con su vida... hasta este agosto, en el que el tema de la pederastia y la prostitución de menores en la que se había visto involucrado volvió a salir a colación, con más fuerza que nunca.

El 10 de agosto, Jeffrey Epstein, de 66 años, aparecía muerto en su celda de una cárcel de Nueva York. Se había quitado la vida. Su entrada en prisión era preventiva, a la espera de volver a ser juzgado por nuevas acusaciones de explotación sexual.

Estas correspondían al período entre 2002 y 2005, donde el multimillonario habría sido el cabecilla de una "vasta red" de prostitución infantil, usando sus casas de Manhattan y Florida.  Entre las amistades poderosas que se habrían aprovechado de su tráfico sexual estaba de nuevo el príncipe Andrés.

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El Daily Mail ha sido el medio que ha publicado las imágenes del vídeo en el que se ve al duque de York asomado por la puerta, aunque la joven no es Virginia Roberts, quien, además, ya le ha acusado hasta en tres ocasiones desde la primera ocasión.

"El duque de York se siente horrorizado por los recientes descubrimientos acerca de los crímenes cometidos por Jeffrey Epstein. Su alteza desprecia la explotación de cualquier ser humano e insinuar que él tolere, participe o aliente cualquier tipo de comportamiento relacionado es aborrecible", ha dicho un portavoz del Palacio de Buckingham contactado por el susodicho medio.