Los cambios van dirigidos fundamentalmente al aislamiento de las diferentes zonas en los establecimientos de comidas preparadas, sobre todo las cocinas, que se podrán flexibilizar siempre que se cumplan los objetivos de seguridad alimentaria.

Los avances tecnológicos en los equipamientos y las nuevas prácticas de este tipo de establecimientos han impulsado este cambio normativo. Los artículos de la Orden de 13 de octubre de 2009 que cambian son el quinto y el décimo.

El cambio establece que, a partir de ahora, para independizar las instalaciones "serán válidos todos aquellos sistemas que garanticen la suficiente separación tras la evaluación de riesgo de la situación y de las zonas circundantes", lo que implica que los puntos de cocinado no tendrán que estar cerrados totalmente, siempre que cumplan con todas las medidas higiénicas, flujos de producción y seguridad para el consumidor.

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