Según recoge el escrito de la Fiscalía al que ha accedido Europa Press, el acusado ha mantenido una relación de pareja con la víctima durante seis años. Durante este tiempo, el acusado "ha mantenido una actitud de control continuo" y lo ha hecho "no dejándola relacionarse con sus padres, controlándole en todo momento sus relaciones a través del móvil y no permitiéndole tener dinero".

Tanto es así, que el acusado se encargaba de hacer una compra mensual con la que tenían que organizarse tanto ella como los pequeños. Además, el acusado "con frecuencia y con habitualidad" dirigía palabras ofensivas e insultos hacia su pareja, y a la que propinaba "guantazos" y cogía por el cuello cuando le pedía dinero o le llevaba la contraria, ha añadido la Fiscalía.

Finalmente y tras una paliza en enero de este año de la que tardó en recuperarse cuatro días, el juzgado instructor dictó un auto que prohibía acercarse y comunicarse con su pareja. A pesar de ello, el acusado "a través de publicaciones en sus estados de WhatsApp, ya que no conocía el número de teléfono móvil de la perjudicada, intentó y consiguió comunicarse con ella repetidamente".

Los hechos han sido calificados por el Ministerio Fiscal como un delito de malos tratos habituales, dos delitos de malos tratos en el domicilio y en presencia de menores y un delito continuado de quebrantamiento.

Además, de los seis años de cárcel, el Ministerio Público pide que se le impongan once años de prohibición de comunicarse y de acercarse a ella o con sus hijos. En concepto de responsabilidad civil, desde Fiscalía se le pide que indemnice a la madre de sus hijos en 3.000 euros por los daños morales.

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