Coche sol
Los rayos ultravioletas también afectan al coche.  Freepik

Parece un accesorio del que podemos prescindir en el coche, pero el parasol es un elemento sencillo, barato y muy práctico durante los meses de más calor. Este permite que se reduzca en gran parte el calor que se genera en el interior del vehículo, de forma sencilla y cómoda.

Aunque hayamos aparcado nuestro coche a la sombra para evitar que la incidencia directa de los rayos del sol a través de los cristales eleve la temperatura del habitáculo hasta hacernos imposible viajar dentro del vehículo, este truco no nos garantiza que al abrir las puertas para continuar con nuestro camino, el interior del coche sea una zona de confort térmico. Es necesario hacer algo más al respecto y no tomárselo a broma, ya que la elevada temperatura que alcanza el interior de un coche en verano puede llegar a ser muy peligrosa para los ocupantes, incluso, convertirse en mortales para los niños, ancianos y población de mayor riesgo.

El parasol es un invento muy básico: consiste en una lámina que se coloca entre el parabrisas y el volante para intentar que los rayos de sol no lleguen al interior del vehículo. Puede ser de cartón o de un material aislante al calor, estos últimos, más elaborados y aportan mejores resultados. Su uso, ayuda a prevenir los riesgos derivados de las altas temperaturas en el interior del coche como las quemaduras en las manos del conductor por coger el volante demasiado caliente, la intoxicación respiratoria o la y somnolencia que puede provocar el calor.

Beneficios directos del uso del parasol

  • Frena el deterioro de los elementos del salpicadero (sobre todo de los de plástico, que son los que más se recalientan con la incidencia directa del sol) y de la tapicería.
  • Ayuda a reducir la sensación de fatiga que puede sentir el conductor cuando las temperaturas son altas en el coche.
  • Favorece la ventilación del habitáculo. Al estar el vehículo a menor temperatura en su interior que sin su utilización, se aclimatará en menor tiempo.
  • Debido a que la incidencia de los rayos en el interior del vehículo es menor, también se reducirá la cantidad de benceno en el interior, una toxina que liberan los elementos plásticos al exponerse a los rayos del sol y cuya inhalación puede ser perjudicial.
  • Ayuda a ahorrar combustible ya que no necesitamos tirar tanto de aire acondicionado o climatizador para bajar la temperatura del coche.