Ensalada de pasta y lentejas
Ensalada de pasta y lentejas  GTRES

Da igual lo carnívoro que te declares o que seas de los del chiste fácil cuando se habla de veganos: por salud y por sostenibilidad -también por bienestar animal-, cada vez está más claro que el futuro pasa por reducir el consumo de proteína animal.

La propia ONU lo ha incluido entre sus recomendaciones para frenar el cambio climático. Y sí, es verdad que tu hamburguesa no tiene la culpa de que los polos se derritan o de que suba la temperatura del planeta -los grandes responsables son de sobra conocidos-, pero un cambio general en los hábitos de consumo puede ayudar.

Reducir el consumo de carne en casa no es tan complicado ni, por supuesto, tiene que afectar a lo rico que comamos. Tampoco hace falta volverse expertos en tofu y tempeh o tirar de hamburguesas vegetarianas.

En realidad es bastante más sencillo que todo eso. Toma nota de estos consejos e ideas.

Menos carne, pero buena

La ganadería intensiva e industrial es el gran problema. Pero resulta que es básica para que pueda haber mucha carne y barata. La calidad ya es otro tema. Así que el primer paso es pura lógica: comer menos carne, pero carne buena. Vaya, que igual no hace falta comer filetes reguleros cada día o esas pechugas de calidad mediocre y es mejor pagar un poco más por un buen corte de carne una vez a la semana. Ojo, que no hace falta que sea caro, pero sí de buena calidad. Y exactamente lo mismo es aplicable a los embutidos.

Las legumbres son tus amigas

Son uno de los productos más económicos, saludables y ricos en la cocina pero que, desgraciadamente, cada vez se comen menos. Lentejas, alubias y garbanzos no solo sirven para estupendos cocidos, sino que también pueden ser la base de ensaladas en verano, o la clave de deliciosos patés vegetales para que, por ejemplo, en la barbacoa de turno, haya algo más sano. Por cierto, si tienes mono de albóndigas o hamburguesas, las caseras a base de legumbres le dan mil vueltas a esas resecas que venden en supermercados a precio de oro.

Las ensaladas no necesitan carne para ser originales

Sobre todo en verano, una buena ensalada puede ser un plato único perfecto. Pero no hace falta pensar en pollo o bacon -y ya puestos, ni en salsas industriales con mucho azúcar- para animar una ensalada. La clave, como explicábamos hace tiempo por aquí, es combinar diferentes elementos: algún vegetal, algún cereal, verduras, frutas, frutos secos... Con eso y una buena vinagreta casera, listo. Y si quieres ser más moderno, solo tienes que llamar bowl a estas ensaladas.

Asa verduras

Si eres de los que bostezan al oir hablar de verduras es que nunca las has cocinado como toca. Basta de verduras cocidas -o recocidas- y prueba otras formas de cocinarlas. Aprovechar el horno encendido para colocar una bandeja de verduras de temporada limpias nos asegura tener para unos cuantos días un acompañamiento delicioso o el toque que, por ejemplo, necesita un plato de pasta. Si quieres un ejemplo, aquí tienes uno.

Conservas, el recurso bueno, bonito y barato

Igual el tema de la pesca y la sostenibilidad daría para otro debate, pero como no es el tema y esto va de reducir el consumo de carne, las conservas de pescado pueden ser un buen aliado. ¿Cuántos días has tirado de embutidos o alguna carne a la plancha porque daba pereza improvisar otra cosa para cenar? Es aquí donde una lata de mejillones o de sardinas pueden ser una excelente alternativa. Además de más sanas y normalmente más económicas, por cierto.