Imagen del humedal en el momento de la retirada de ejemplares.
Imagen del humedal en el momento de la retirada de ejemplares. SEO/BirdLife y Acció Ecologista - Agró

Llevan 22 días intentado frenar el goteo de aves muertas en el Tancat de La Pipa, en el Parque natural de la Albufera (Valencia). Este martes se contabilizaron 605 fallecidas y 85 enfermas. Todas víctimas de un brote de botulismo, una intoxicación que produce la bacteria Clostridium Botulinum al generar una toxina que envenena a los animales. De las 21 especies perjudicadas, la más afectada es la ánade real, un pato muy común en la zona.

Mario Giménez, delegado de la Comunitat Valenciana de la ONG ambiental SEO/BirdLife, explica a 20minutos que el contagio ha podido ocasionarse por dos razones: "Puede pasar que un ave beba de un charco que contiene la bacteria y muera" o puede ocurrir que una "que contenga la bacteria en forma de esporas en su tracto digestivo llegue a un humedal".

En el primer caso, las larvas de las moscas que descomponen los cadáveres, al servir de alimentos a otras aves, provoca que se propague el brote. En el segundo, la bacteria que tiene forma de esporas se activa y, al matar al animal, ocurre lo mismo: las larvas contaminadas, que ingieren los animales, hacen que el brote se reproduzca.

Al principio se toparon con algunas aves muertas, no las suficientes como para decretar que se había producido un brote. Al día siguiente hicieron una batida más grande por si hallaban más cadáveres: encontraron 50. "Entonces decidimos no esperar a la confirmación de botulismo y empezar a actuar rápidamente" asegura Giménez.

Desde entonces, han ido retirando los cuerpos de la zona y han secado parte del humedal. "Si lo secas, impides que las aves se concentren y, a medio plazo, evitas las bacterias que ya han pasado al agua".

A pesar de que es una operación que lleva en marcha tres semanas y que ha acabado con la vida de más de 600 aves, el miembro de SEO/BirdLife asegura que podría haber sido mucho peor, pues el inicio del brote ha coincidido con el final de la época de reproducción. Además, los continuos seguimientos que hace la ONG han permitido tratar el contagio desde principio. Reincide en la idea de que los días "cuentan a la hora de atajarlo".

Además, los brotes de botulismo son bastante restringidos en el espacio: a las aves no les da tiempo a morirse lejos de donde han ingerido la bacteria ya que la toxina actúa muy rápido. Giménez asegura que más allá del Tancat de La Pipa no se ha descubierto ninguna ave que haya muerto por esta bacteria.

El 30 de julio SEO/BirdLife afirmó que, con la colaboración de Acció Ecologista-Agró, lograron poner bajo control el brote. Después de días de actuación, el porcentaje de muertes va bajando. "Yo creo que esta semana va a estar todo seco definitivamente, después, espero que no tengamos que retirar más aves".

 

Las razones del brote

Para que se produzca un brote de botulismo, el agua tiene que estar a una temperatura más alta de lo normal y debe faltar el oxígeno. La intoxicación puede darse por cualquier parte de Europa. No obstante en el Mediterráneo es mucho más fácil que se inicie un contagio por las condiciones del área.

"Ocurre en zonas donde se quedan láminas de agua someras, por ejemplo". Las causas, asegura, son imposibles de controlar. De hecho, no es la primera vez que un humedal español sufre un brote de botulismo; El Hondo, Daimiel o Doñana también han sido escenarios del contagio.

De todas las aves muertas, más del 80% son ánades reales. "Estamos hablando entre 400 y 500 ánades muertos". No obstante, es necesario poner en contexto la cifra: en total, hay entre 4.000 y 5.000 ánades reales en época estival. Al ser la especie más común del parque, el porcentaje cadáveres encontrados de esta especie es pequeña.

Atendiendo a este hecho, Giménez cuestiona la actitud de los cazadores: "Han puesto el grito en el cielo.Todos los años matan 6.800 ánades reales. No hace falta que comente nada más".

Consulta aquí más noticias de Valencia.