Trump condena "el racismo, la intolerancia y el supremacismo blanco" tras el atentado de El Paso

El presidente de EE UU, Donald Trump, responde a preguntas de los medios de comunicación en la Casa Blanca.
El presidente de EE UU, Donald Trump, responde a preguntas de los medios de comunicación en la Casa Blanca.
PETE MAROVICH / EFE

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha llamado este lunes a "reducir la cultura de la violencia" en su primera intervención pública tras los dos tiroteos masivos que han tenido lugar en el país este fin de semana y que han provocado 30 muertes en El Paso, Texas, y Dayton, Ohio.

El tiroteo de El Paso vino acompañado de un manifiesto supremacista blanco contra la "invasión hispana" supuestamente obra del único detenido por los 21 asesinatos, Patrick Crusius y está siendo tratado como un atentado terrorista por las autoridades texanas.

En un gesto inédito, Trump se ha mostrado abiertamente crítico con el "racismo, la intolerancia y el supremacismo blanco" en su discurso, después de que numerosas voces en los medios, la oposición política y el mundo de la cultura estadounidenses corresponsabilizaran a su argumentario anti-inmigración del atentado del domingo.

Trump comenzó su campaña presidencial en 2015 señalando a los inmigrantes mexicanos como violadores y traficantes de drogas y calificando la entrada de migrantes por la frontera sur de Estados Unidos como una "invasión", en una retórica similar a la empleada en el manifiesto de El Paso.

Pena de muerte para los delitos de odio

Sin embargo, el presidente republicano ha tratado de desvincular el atentado de El Paso de una carga ideológica y ha reclamado una "reforma de las leyes de salud mental para indentificar a las personas mentalmente enfermas" además de pedir el fin de la "glorificación de la violencia, incluyendo los videojuegos sangrientos".

Por otra parte, Trump también ha esquivado en su intervención cualquier mención a un mayor control de la venta de armas por parte del Estado, como reclaman los demócratas, más allá de las restricciones a personas mentalmente enfermas y ha asegurado que "son la enfermedad mental y el odio los que aprietan el gatillo, no el arma".

El mandatario estadounidense ha dicho que ordenará al Departamento de Justicia a investigar el "terrorismo doméstico" y que propondrá una nueva legislación que asegure la pena de muerte para los responsables de delitos de odio y tiroteos masivos.

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