Terelu Campos
La presentadora Terelu Campos, por las calles de Madrid, en 2019. GTRES

Terelu Campos nunca ha sido una mujer que tema hablar alto y claro de lo que le acontece: no usa demasiadas metáforas ni se va por las ramas ni es dada a eufemismos. Si tiene que hablar, habla. Y ha hablado.

En una entrevista concedida en exclusiva a la revista Lecturas, la hija de María Teresa Campos no ha querido desaprovechar la oportunidad para repasar su actualidad con todo lujo de detalles, como quien relata su aventura más conocida.

El octubre pasado, día 6, año 2018 (para ella inolvidable fecha), a Terelu le tocó sufrir la amputación de los dos pechos: una doble masectomía con la que ha aprendido a convivir hasta el punto de que, para la publicación, ha posado en bañador. Ella, como su personaje en Paquita Salas, Bárbara Valiente, sabe que la cobardía no es tan útil cuando tienes que avanzar.

Y es que el posado veraniego de Terelu no se daba desde hacía treinta años, cuando otros problemas, quizá más mundanos, la asolaban. "Entonces, me veía gorda y pesaría unos 45 kilos", rememora. "¿Cómo pude no disfrutar de lo bien que estaba? Tendría veintitantos años y salía siempre con medias en agosto, creía que no tenía bien las piernas. He sido mi mayor enemiga", clama.

Pero en cambio ahora, con temas pendientes como su casa y la mudanza consiguiente, la relación con su hermana Carmen Borrego y su propio futuro laboral, no ha dudado en responder a quienes la critican en público pero a sus espaldas.

Para empezar, ella asegura que está bien, que la última revisión fue buena y que no le pesa tanto el haber perdido busto. De hecho, cabeza alta y orgullo torero. "Tengo un escote estupendo, aunque yo quería menos pecho. Tengo una 90 de contorno y estoy entre una B y una C. Entiendo a mi doctora. Dice que baja el 30% de su tamaño original", expone.

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"Además, creo que no quiere ser la responsable de quitarle el pecho a Terelu y que tenga una porquería de escote", bromea finalmente, para que se denote por sus risas que no tiene nada que esconder y que, se siente "mucho mejor", ni se pesa ni lo piensa "volver a hacer".

Aunque a veces duela, como ella misma reconoce: "[Estoy] Mucho mejor, pero solo yo sé lo que llevo en mi cuerpo. No lo puedo comparar con nada. Es una presión, como si todo estuviera pegado en la zona del pecho. Es una molestia continua. Cuando cambia el tiempo, lo noto".

"Al moverme en la cama, hay gestos que me molestan. Al girar, grito (...) Le he dicho a mi doctora que me duele la zona de las costillas y me ha dicho que me raspó hasta el hueso", detalla, así como que tiene "una cicatriz enorme en la espalda de la herida que no cerraba" y que, en octubre, habrán de abrirla para poder arreglarla. "El otro día se la enseñé a dos amigos y me dijeron que parecía que me habían pegado un tiro", comenta.

Reconoce que le dan "miedo" las opiniones que pueda suscitar el reportaje (como de hecho ha ocurrido, luego lo veremos), pero el temor le dura poco: su buena energía puede más. "Es complicado. Hay muchas cicatrices todavía que aún están profundas. Tengo la teta tipo patchwork, un trocito cosido por aquí, otro por allí. Me la pela. ¡Estoy aquí y hubiera estado aquí hasta sin tetas!", responde.

Amigos...

Pero las tiene. Y tiene, además, amigos. Buenos amigos, aunque "no amigo íntimo". Como cierto cantante. "Alejandro Sanz quiere regalarme mis nuevos pezones. Me regalará una sesión con un tatuador amigo suyo para que me los tatúe", sorprende en un momento dado.

"Alejandro me mandó en enero un Whatsapp muy cariñoso con el vídeo de mujeres mastectomizadas y un tatuador amigo suyo, que es la leche, tatuándoles el pezón. Me dijo: 'Te está esperando. Este es mi pequeño regalo de Reyes para ti'. Me puse a llorar", revela, así como que también le han escrito Bunbury, Malú o Marta Sánchez.

Porque la cirugía fue un pequeño infierno, una pesadilla de diez horas que, como ya comentó a la publicacón en un número anterior, pasó "el miedo más horrible del mundo" en ella.

Antes de comentar la relación con sus anteriores compañeros de trabajo, Terelu quiso zanjar el tema de la supuesta rivalidad entre ella y su hermana Carmen Borrego a raíz de los últimos acontecimientos. Y nada más lejos de la realidad.

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Admite que antes era ella mismo quien cuidaba su imagen más que la pequeña, pero que eso "ahora ya no es así". "Ahora Carmen no sale sin arreglarse. Es mucho más pija que yo", desvela jocosamente.

... y enemigos

Terelu, en cambio, se pone seria cuando tiene que hablar de Sálvame y de la venta de su piso, de todos los comentarios y pullas que ha tenido que soportar estos meses de sus examistades.

"Me duele que mis excompañeros hablen de mis deudas", explicita sobre las críticas que recibió en los platós de Telecinco por poner su ático (en el que ha vivido cinco años) a la venta por 1,4 millones de euros, aunque según ella sea porque se le ha quedado grande para ella sola.

"Si algún compañero mío vende su casa, tiene todos mis respetos y mi apoyo. Yo estaría a su lado para intentar mejorar sus condiciones de venta, y de hecho sé que hay compañeros que lo están haciendo. ¿Alguien cree que lo que están diciendo sobre mi casa no va a perjudicar a la venta?", se pregunta.

Palabras como las de Kiko Hernández, que dijo que Terelu no estaba "hasta el cuello, sino hasta la nariz", ahogada por las deudas de una casa que "ya no puede rehipotecar más". No está de más hacer un flashback, puesto que la relación entre Terelu y Kiko se vio muy afectada cuando la primera anunció su marcha justo el día en que el segundo ejercía de presentador.

Sin embargo, Terelu no es beligerante ("Estoy más tranquila, pero si me dejaran en paz en Sálvame estaría más feliz. Nunca les he hecho nada malo") y muestra algo de compasión por quienes están pasando algo parecido a lo que ella ha pasado, como Kiko Matamoros, al que le han detectado varios tumores en la vejiga y que será operaco en breves. Para él, de hecho, va su consejo:

"Me preocupa que Kiko no hiciera caso del hospital cuando le detectaron los tumores, y se fuera de vacaciones. Tiene que enfrentarse a ello cuanto antes para curarse", acaba... Aunque desde el programa de Mediaset ya hayan llegado las primeras críticas a la entrevista, como Mila Ximénez, que se mostró contundente: "Le van a decir 'mira tus compañeros lo que han dicho', cuando estoy segura de que todos coinciden en que este titular no es elegante para una revista".

O las palabras claras y duras de Lydia Lozano: "El titular no es horroroso, es muy desagradable". Y ahora, a esperar si Terelu queire hacer más declaraciones o esperar a que pase el verano y se calmen las aguas.