Tinduf desembarca en el Salón de los Espejos

Unos 200 niños saharauis pasan el verano con familias de Málaga.
Los niños visitaron ayer el Salón de los Espejos del Ayuntamiento.
Los niños visitaron ayer el Salón de los Espejos del Ayuntamiento.
M. Mesa
Viven en los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia). Van a la escuela y parecen niños felices. Cuando llegan a España les emociona desde abrir un simple grifo o tocar un interruptor hasta ir a la playa o comerse una hamburguesa, cuenta Miriam Mancero, una de las mujeres que este verano acogen a los 200 menores de entre 7 y 13 años del programa Vacaciones en paz. Los niños permanecerán aquí hasta mediados de agosto.

Es la cuarta vez que Mancero dedica sus vacaciones a cuidar de un niño saharaui. Al final, este año se ha quedado con dos y hasta ha convencido a una vecina. «Son un poco callados y traviesos, pero todo lo agradecen. Lo único que no le puedes poner en la mesa es el cerdo y el arroz a la cubana: dicen que ya están cansados de comerlo en su país», relata.

Salma, 9 años. «Yo había estado antes en Granada, pero aquí, en Málaga, es la primera vez. Me gustan las dos ciudades y tengo amigos aquí. Pero ya extraño a mi familia. Lo que más me gusta de España es bañarme en la piscina y en la playa».

Lemhaba, 11 años. «Es mi tercer año y sé hablar muy bien español. De la comida de aquí, lo que más me gusta es el pollo, ir al Tivoli y también bañarme en la playa. También ya sé bailar salsa y juego al fútbol. Beckham me gusta mucho».

Marian Puda, 12 años. « Es la tercera vez que vengo y no sé si el próximo verano volveré, porque ya tengo 12 años. Quiero dar las gracias a la familia que me acoge. Ya he aprendido a bailar sevillanas y me gusta mucho cómo baila David Bisbal».

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