Razas PPP.
Perro de raza PPP. Amigos del perro

Con la llegada del verano todo el mundo piensa en la cantidad de perros abandonados y cómo decenas de ellos sufren una triste estancia en los centros de protección animal. Este puede ser uno de los destinos más dulces para estos animales, ya que muchos viven sus últimos días en perreras donde serán sacrificados.

La conciencia social y animalista española parece estar cambiando, y cada vez más prefieren la adopción frente a la compra, algo impensable hace tan sólo unas décadas.

El fiel compañero del hombre puede encontrar una segunda oportunidad en las protectoras, donde con suerte será adoptado por una buena familia, elegida por los voluntarios.

Sin embargo, tener buena suerte en forma de adopción es menos probable si hablamos de perros de raza PPP (Perros Potencialmente Peligros). El periodo medio para la adopción de un PPP o sus mestizos es de 1,3 años, según la Fundación Amigos del perro. Además, en algunas protectoras alrededor del 80% de los perros son animales de estas características". Algunos canes pueden pasar muchos años de su vida en estos centros sin que ninguna familia decida adoptarlos.

Este es el caso de Dakota, una hembra mestiza de pitbull que lleva desde 2010 viviendo en un centro de acogida de Asturias. Según los voluntarios, su adopción es complicada por la edad y raza del animal.

Dakota, animal de raza PPP de acogida en Amigos del perro (Contacto de adopción: adopcionesdelperro.org)

¿Por qué no suelen ser adoptados?

"Los PPPs tienen complicada su adopción normalmente por los estigmas que se han creado. Con la normativa vigente, se ha creado una mala fama que hace que se les considere máquinas de matar", explica Alma González, voluntaria de ACUNR.

Desde esta asociación, explican que de 300 perros dados en adopción en 2018, sólo cuatro son de estas razas.

"Uno de los principales motivos de este problema es la cantidad de papeleo que tiene la adopción y la mala prensa de animales como los pitbulls", comenta Lola Moreno, presidenta de la Fundación Amigos del Perro.

Además, los voluntarios coinciden en que las medidas que impone la normativa no se adaptan a la realidad de estos perros. "Los adoptantes piensan, qué vida le voy a dar a ese perro, si no lo voy a poder soltar ni va a poder jugar, siempre con bozal. La propia normativa no deja socializar a estas razas, es cuestión sensibilización", añade Moreno.

Estigmas

Desde las protectoras cuentan que los ataques a personas u otros perros de los denominados PPP son casos aislados y se deben, principalmente, a la educación impartida por sus dueños. Según Moreno, "la agresividad no depende de la raza sino del individuo, de su socialización y de su pasado".

"La raza que más denuncias tienen son los pastores alemanes (no incluidos entre los PPPs), no necesariamente las razas que más pueden hacer mucho daño son los que más atacan. No hay razas peligrosas sino individuos peligrosos", añade la presidenta de la Fundación Amigos del Perro.

Croqueta, American Bully recogido por un policía local tras recibir una paliza de su dueño (Contacto de adopción: adopcionesdelperro.org).

Algunas de estas razas como los pitbull son utilizadas para peleas, situaciones que provocan en los animales diversos trastornos. "Muchos vienen de contextos sociales en los que hay una serie de personas que eligen al perro por su potente físico para ser más chulo y esa educación afecta a la conducta del animal", explica Javier Ruiz educador canino y organizador del centro de la asociación Conectadogs.

El miedo o recelo que generan estos animales ha llevado incluso a la prohibición de algunas razas en países de Europa. Por ejemplo, el American Pit Bull Terrier está prohibido en países como Alemania, Francia, Reino Unido, Noruega, Islandia, Dinamarca, Malta, Rumanía y Polonia. En Italia, se han prohibido los rottweilers y los dobermann.

¿Qué perros se denominan PPP?

Según la normativa estatal entran en esta categoría aquellos canes que disfruten de una fuerte musculación, aspecto poderoso, robusto, configuración atlética, agilidad, vigor y resistencia. Marcado carácter, gran valor y pelo corto.

La legislación varía en función del ayuntamiento, por lo que en determinadas zonas se incluyen más o menos razas en esta lista. Las razas consideradas PPP a nivel estatal son: Pit Bull Terrier, Staffordshire Bull Terrier, American Staffodshire Terrier, Rottweiler, Dogo Argentino, Fila Brasileiro, Tosa Inu y Akita Inu.

Esta definición es criticada por diversas asociaciones animalistas que la califican de "subjetiva y poco realista" y consideran que dificulta la adopción de estas razas.

Los voluntarios critican algunas pautas a seguir según la ley. Por ejemplo, la normativa exige que estos perros, en lugares y espacios públicos, deberán llevar obligatoriamente bozal y estar atados por una correa con un máximo de dos metros de longitud, medidas que los voluntarios rechazan de cara a la sociabilización del animal.

Caza y cría de perros

Otro aspecto sobre el cual las protectoras ponen el punto de mira es la "cría indiscriminada" de animales. "No se controla la cría de perros. Podemos encontrar anuncios en periódicos camadas de manera indiscriminada. El tema de tenencia de animales está mal legislada y no está perseguida ni controlada por las autoridades", explica Moreno.

Alina, cachorra de 2 meses y medio encontrada en un asentamiento de chabolas (Contacto de adopción: informacion@elamigofielcordoba.org).

Según María Vélez voluntaria de la protectora El amigo fiel del perro de Córdoba, en Andalucía los criadores de perros mezclan diferentes razas para que nazcan perros con un físico mucho más potente. "Por ejemplo hemos visto mestizos de dogo argentino con podencos y mastines, perros que son criados para cacerías mayores y para que sean animales agresivos", añade.

Según algunas asociaciones, la cría ilegal de perros fomenta un mayor número de abandonos. En concreto en el centro de SOS Pitbull han recogido 80 perros PPP en seis años y el número de llegadas de perros PPP aumenta cada año.

Saturación de protectoras y perreras

Las instituciones españolas buscan medidas más cercanas a la conciencia animalista del país. En 2016, se aprobó, en algunas comunidades autónomas como Madrid, la Ley de Protección de Animales de Compañía de la Comunidad de Madrid, conocida como "ley de sacrificio cero".

Voluntarios como Alma González, creen que esa medida, dando valor a la "buena intención" de la misma, es "utópica". "Esta ley está muy bien si antes hubieran puesto otras medidas por delante. Campañas de adopción y no abandono, y controlar la actividad de los criadores", añade González.

Las perreras y protectoras están llenas de perros de razas potencialmente peligrosas, en los últimos años su número ha aumentado y sus abandonos también.

"Una protectora no es un espacio natural para un animal. Los centros se convierten en contextos de estrés", explica Javier Ruiz. Los animales necesitan un hogar donde convivir con humanos, vivir diariamente en una protectora encerrados y con ruidos de otros animales pueden provocarles, según los expertos, trastornos de conducta o estereotipias.

Zeus, perro de raza PPP en un centro de acogida en Asturias (Contacto de adopción: adopcionesdelperro.org).

Posibles soluciones

Frente a toda esta problemática en la adopción de perros de raza PPP, los voluntarios piden soluciones a las administraciones.

Información y campañas de concienciación

Desde SOS Pitbull piden formación e información sobre estas razas. "Hay mucho desconocimiento sobre estos perros y hay que dar a ver la otra cara de estos animales, que son perros de familia y les encantan los niños", añaden.

Además, las protectoras consideran "vital", hacer campañas de tenencia responsable y no abandono. Y enfocar el mensaje "para hacer ver que estos perros no son ogros y que son perros como otros cualquiera", sentencia Alma González.

Mayor control de las autoridades

Otra de las soluciones que proponen es un mayor control de las autoridades, que hagan cumplir la ley, y en concreto el implante del microchip en todos los animales. "Aumentar los controles y las penas es la única manera de que la gente a corto plazo cambie su actitud", explica Ruiz.

Más inversión

Las asociaciones coinciden en que los centros de acogida necesitan más recursos económicos para poder proporcionar unas mejores a los animales que, en ocasiones, "viven hacinados en pocos metros cuadrados", añade Moreno.

Reformulación de la ley

Asimismo, los voluntarios piden una reformulación de la ley de tenencia de PPPs, ya que consideran que esta puede suponer "un problema para quien quiere tener a estos animales en buenas condiciones".

"Pedimos que la ley se actualice, que se regularice y que no se trate a los animales como un colectivo, sino de manera individual", cuenta una voluntaria de SOS Pitbull.