Grasas vegetales
La dieta mediterránea tiene beneficios para la salud conocidos e incluye grasas saludables, tales como aceites vegetales, pescado y frutos secos. GTRES

Presumimos de tener la dieta más sana del mundo y, sin embargo, la estamos perdiendo. O sea, somos nosotros los que nos estamos perdiendo. Pese a que en este momento los españoles somos las personas que más viven de toda la Unión Europea, cada vez comemos peor.

Un nuevo estudio, liderado por científicos del Centro de Estudios e Investigación para la Gestión de Riesgos Agrarios y Medioambientales (Ceigram), ha analizado los patrones de consumo actuales y el posible alejamiento que se está produciendo respecto a la dieta mediterránea recomendada.

Los resultados, publicados en Science of the Total Environment, revelan que el consumo actual en España se está desviando del modelo mediterráneo recomendado hacia otra alternativa que contiene tres veces más carne, productos lácteos y azúcar, y un tercio menos de frutas, verduras y cereales.

Cuenta SINC que con el fin de conectar el uso del agua, la agricultura, el medio ambiente, la seguridad alimentaria, la nutrición y la salud, los autores evaluaron los impactos hídricos (huella hídrica-HH) y nutricionales, que la posible deriva conlleva.

“Debido a las altas huellas hídricas de los productos de origen animal, un cambio hacia una dieta mediterránea reduciría 753 litros/persona y día el uso consuntivo de agua –en los que ésta se gasta y no puede volver a utilizarse–, de los cuales 34 son agua de riego”, explica Alejandro Blas, autor principal del trabajo.

“La dieta mediterránea es menos calórica (menos proteínas y grasas) y más rica en fibra, carbohidratos y micronutrientes (vitaminas y minerales)... Esto se asemeja a patrones de los años 70 y confirma por tanto el desvío que se está produciendo de las dietas desde los 80”, comenta Blas.

Por nuestra salud y por el planeta

Pero hay más. Según el investigador, “la preservación y adopción de este consumo tradicional, especialmente entre las generaciones jóvenes y urbanas, es un objetivo importante para los países del ámbito mediterráneo para lograr alcanzar un desarrollo sostenible y la consecución de los objetivos de desarrollo sostenible”.

De hecho, la dieta mediterránea tiene una mayor eficiencia nutricional-hídrica que el consumo actual: se obtienen más energía, fibra y macro y micronutrientes por litro de agua utilizada. Dicho de otra manera, se necesita más agua para obtener el mismo nivel de nutrientes si se mantiene la dieta vigente.

En suma, "un cambio a una dieta mediterránea producida localmente –en la que frutas, verduras y pescado representan una mayor proporción de la ingesta de alimentos– produciría significativos ahorros de agua y beneficios nutricionales”, subraya a SINC el autor del estudio.