Sin darse cuenta, los granadinos se llenan los pulmones de sustancias que nunca se llevarían a la boca. En lo que va de año, los habitantes de la capital han respirado aire calificado como malo o muy malo por la UE y la Junta durante dos de cada tres días.
 
En estos seis meses y ocho días de 2005, pequeñas partículas sólidas y un contaminante derivado del tráfico y de la radiación solar han cargado la atmósfera de la ciudad hasta niveles no recomendables, según la Administración autónoma.
los contaminantes
 
Ozono, una suma de factores.- La mezcla de los gases de los tubos de escape de los coches (óxido de nitrógeno), los de las gasolineras u otros hidrocarburos no quemados y la radiación solar generan ozono (O3). Éste se concentra en las afueras.
 
Partículas.- El 70% se origina por el tráfico urbano (hollín de los coches), aseguran fuentes de la Junta, aunque también se registran granos de polen, de las obras públicas o de los desiertos africanos (uno de cada 6 ó 7 días transcurridos este año).
 
El entorno los concentra  sobre la ciudad.- Los contaminantes permanecen más tiempo encima de la población cuando se produce la denominada inversión térmica. Este fenómeno no permite que los gases ‘escapen’ de la ciudad, ya que un colchón de aire caliente se forma sobre la población e impide la dispersión de los contaminantes del aire.
el peor día sería....
 
Uno con mucho coche, mucho sol y sin viento.- Si se tiene en cuenta el numeroso parque móvil de Granada y los factores citados, es muy posible que aparezcan elevados niveles de ozono.
 
Las horas críticas serían las comprendidas entre las 14.00 y las 18.00 horas en el extrarradio de la ciudad.
junio, el peor mes
 
Porque a más sol, más ozono.- El aumento de la radiación solar es el factor  clave para que se produzca el ozono. En junio hubo 15 días en los que el aire fue de mala calidad por las concentraciones de esta sustancia.
 
Ojos irritados y dolor de cabeza
 
El ozono es uno de los contaminantes más molestos si llega a concentraciones superiores a 180 microgramos por metro cúbico de aire en una hora. Con estos niveles se pueden sufrir irritaciones en los ojos y las mucosas, opresión en el pecho y dolor de cabeza. Estos síntomas se deben a la acción de ‘quemado’ que producen los tres átomos de oxígeno que componen el ozono. Las autoridades están obligadas a advertir a la población afectada cuando se supere el límite de 180 microgramos.