Pedro Sánchez en el Congreso
Pedro Sánchez abandona el hemiciclo después de que el Congreso haya vuelto a rechazar su investidura. EFE

Pedro Sánchez ha fracasado en su primer intento para la investidura. Perdió la primera votación y también la segunda al no cerrar un acuerdo con Unidas Podemos que hiciera viable su continuidad como presidente del Gobierno. Socialistas y morados intercambiaron ofertas hasta el último momento, pero la concreción del Ejecutivo tendrá que esperar. Ahora, tras la derrota del candidato socialista, se abren dos escenarios posibles.

Las conversaciones entre las partes no se intensificaron hasta la última semana antes de la votación. El acuerdo estuvo muy lejano el martes, cuando Podemos se abstuvo como "gesto" para seguir sentados en la mesa. Eso sí, tampoco hubo fumata blanca este jueves, después de horas de tiras y afloja, intercambio de propuestas y negativas por ambas partes.

Desde el 28 de abril, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias han ido tensando la cuerda. Mantuvieron cinco reuniones (de forma oficial), que no sirvieron más que para evidenciar la distancia. El PSOE, reacio a un Gobierno de coalición, acabó cediendo, pero solo con la condición de que el secretario general de Podemos se quedase fuera. Él dio un paso al lado. Pero ni por esas. ¿Qué puede ocurrir ahora?

Nuevos intentos hasta el 23 de septiembre

Se abre un plazo de dos meses desde la fecha de la primera votación (23 de julio) para seguir intentándolo, eso sí, previa nueva ronda de consultas de los líderes políticos con el rey Felipe VI. El monarca tendría que designar a un candidato, que casi con toda seguridad volvería a ser Pedro Sánchez, al representar a la lista más votada y tener posibilidad de pacto.

Así, el proceso se repetiría. La presidenta del Congreso convocaría tras consensuarlo con el candidato una nueva sesión para la investidura. De hecho, no hay límite: en ese tiempo podría haber tantos intentos como se quiera, siempre siguiendo el mismo procedimiento. Por lo tanto, la opción de una repetición electoral no es inamovible. Pedro Sánchez puede volver a intentarlo, por lo que los meses de agosto y septiembre supondrán nuevas negociaciones con Unidas Podemos y el resto de fuerzas en busca de los votos necesarios.

El presidente en funciones, eso sí, viene haciendo una serie de advertencias. Aseguró que si no salía en julio, como así ha sido, su candidatura decaería. "Ya no soy candidato", expresó, dejando muy abierta la puerta a unos nuevos comicios. Hizo lo propio al respecto de un Gobierno de coalición con Unidas Podemos. "Mantengo la oferta hasta la segunda votación", expresó. Esto, de cumplirse, implicaría tener que iniciar las conversaciones desde cero.

Repetición de elecciones el 10 de noviembre

Si el 23 de septiembre no hubiera presidente del Gobierno, las elecciones se celebraría el 10 de noviembre (47 días después de la disolución de las Cortes). Serían las cuartas en cuatro años. La campaña electoral empezaría el viernes 25 de octubre y todo parece indicar que todos los líderes repetirían como candidatos. Por otro lado, las encuestas no arrojan un escenario muy distinto al actual: para gobernar sería obligatorio el pacto entre formaciones.

Pero las sensaciones en la ciudadanía serían muy diferentes. Una repetición electoral elevaría, casi con toda seguridad la abstención, que el 28-A fue baja. Ir de nuevo a las urnas sería positivo para el bipartidismo, sobre todo para el PP. Desde Génova mantienen el discurso de que no quieren repetir elecciones por "responsabilidad" pero reconocen que mejorarían considerablemente el resultado de hace tres meses.

La situación de Ciudadanos, Unidas Podemos y Vox es más delicada. Los tres van a la baja en otros comicios, y ese sería uno de los componentes que complicarían los pactos. Salvo sorpresa, son los tres partidos que podrían complementar una futura formación de Gobierno o bien una investidura.

De esta forma, el peor escenario posible sería una repetición electoral por dos motivos principales: el hartazgo de los ciudadanos, que desmovilizaría a la opinión pública, y la incógnita para los partidos políticos, puesto que el esquema parlamentario y de acuerdos sería igual de complejo que ahora.

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