Pedro Sánchez
El candidato socialista a la Presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez, tras fracasar en la primera votación del debate de investidura. EFE

Unidas Podemos cumplió este martes su advertencia de que no aceptará menos representación y peso en el Gobierno de coalición de los que cree que merece y no apoyó la investidura de Pedro Sánchez. Se trataba de la primera de las dos votaciones previstas y en ella el candidato necesitaba una mayoría absoluta con la que nadie contaba.

Sin embargo, la votación puso en marcha el plazo de dos meses en que si no hay investidura habrá nuevas elecciones. También dio el pistoletazo de salida para que Sánchez busque el apoyo in extremis de los de Pablo Iglesias antes de la votación del jueves.

Así, cumplirá con su plan de ser reelegido en julio y no tendrá que plantearse la posibilidad de tener que volver a intentarlo antes del 23 de septiembre, con la sentencia del procés a las puertas que el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, le recordó este martes que "nos complicará la vida a todos". Quizá para entonces, ni ERC ni Bildu ni PNV puedan plantearse facilitar la investidura completando la mayoría de Sánchez, algo que sí estarían dispuestos a hacer ahora, siempre que antes haya acuerdo entre PSOE y UP.

Los socialistas harán este miércoles un nuevo intento en la reunión prevista entre la vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo, y el negociador por parte de Podemos, Pablo Echenique. Estudiarán una nueva oferta de coalición que Sánchez analizó tras la votación con Calvo y los ministros de Fomento y de Hacienda, José Luis Ábalos y María Jesús Montero, en las más de tres horas que permanecieron reunidos en la zona del Congreso reservada al Gobierno al término de la votación. Decidieron que habría una nueva llamada de Calvo a Echenique, que se realizó poco después. Según la vicepresidenta, quedaron en verse pronto: "En cuanto podamos".

Unidas Podemos espera "una propuesta realista y razonable", de reparto de "competencias de los ministerios actuales" en las que sus "prioridades" son "ecologismo, política fiscal, ciencia, igualdad y política de empleo" para superar así el desencuentro que provocó la última: la que Calvo le presentó a Echenique el domingo pasado en Moncloa y que fue el motivo de que el lunes Iglesias subiera a la tribuna del Congreso para advertirle a Sánchez de que no aceptarán puestos "decorativos" en el Ejecutivo.

También denunció que el PSOE les dijo que "ni hablar" a sus intenciones de tener "alguna competencia" en Trabajo, Igualdad, Transición Ecológica o Ciencia. Iglesias habló de "competencias" cuando en el PSOE aseguran que están pidiendo ministerios contantes y sonantes y también competencias de Hacienda.

Entre filtraciones y peticiones de prudencia, lo único que las dos partes confirman es que en la oferta rechazada había una vicepresidencia destinada a Irene Montero. Sin embargo, Podemos considera que está "vacía" de contenido y que era un mero pretexto para evitar conceder a Unidas Podemos más peso de gestión en el Ejecutivo. Los morados aseguran que de la oferta inicial que Sánchez planteó a Iglesias en mayo –que ocuparan las carteras de Industria, Vivienda, Juventud e Infancia, además de una vicepresidencia–, solo quedaba esta última y un ministerio de Infancia.

Según su portavoz adjunta, Ione Belarra, no había sobre la mesa ningún ministerio como los que existen ahora, sino "direcciones generales reconvertidas" en ministerios. El PSOE rechaza que la oferta fuera tan mala y asegura que Podemos no quiere desvelarla por estrategia negociadora.

Curiosamente, a pesar de estar ausente por su avanzado estado de gestación, Montero fue una de las protagonistas de la primera mitad de la sesión de investidura que termina el jueves. No solo por sonar como vicepresidenta del Gobierno, también porque, deliberadamente o no, Unidas Podemos dejó ver a través de su voto que podía oponerse a la investidura de Sánchez, por lo menos en una votación no definitiva. Hace unos días, Montero solicitó el voto telemático, que tenía que emitir como muy tarde a las 9 de la mañana, unas cinco horas antes de la votación en el hemiciclo. Unidas Podemos al final se abstuvo "como gesto" hacia la negociación, pero ella ya había votado 'no' la víspera, cuando la consigna era el rechazo frontal a Sánchez.

Tras la tensión del lunes, el martes las aguas bajaban más calmadas y así lo percibieron desde el PSOEy Podemos. Una dirigente socialista salió del Congreso viéndolo "mejor" después del "desconcierto" del lunes. En el entorno de Iglesias daban  "bastantes" posibilidades a que la investidura salga el jueves. En un tono mucho más tranquilo que el del lunes, Podemos cree que aún hay tiempo para llegar a un acuerdo, a pesar de que la votación es el jueves. También confiaban en que el PSOE haría el siguiente movimiento después del que acaba de hacer Unidas Podemos pasando del 'no' a la abstención.

En el equipo negociador del PSOE se veía "perfectamente racional" la posibilidad de salvar mañana la investidura, siempre que se aplique racionalidad a una situación en la que, hasta el momento, han visto mucha más "irracionalidad".