Esta operación fue desarrollada por agentes del Servicio de Información de la Guardia Civil bajo la dirección del Juzgado Central de Instrucción número 5 y la Fiscalía de la Audiencia Nacional. A la detenida, una mujer de 45 años de edad, se la vincula con delitos de terrorismo.

Un comunicado del Ministerio del Interior se refiere a la detenida como "presunta terrorista" e informa de que ya había sido detenida por la Guardia Civil en 2018 después de más de un año de investigaciones.

Además, relata que, desde entonces, consciente del carácter delictivo de sus actividades, "había asumido numerosas medidas de seguridad con la intención de eludir la vigilancia de los investigadores". Estas medidas abarcan su actividad en Internet, en redes sociales, el uso de comunicaciones telefónicas y su comportamiento en la vida real, apunta.

Además de consumir propaganda producida por diversos grupos terroristas, la detenida celebró públicamente acciones violentas, en concreto, los ataques perpetrados en Barcelona y Cambrils en agosto de 2017. "Incluso ha mostrado su intención de replicar en Galicia un atentado de características similares", según Interior.

Tras ser investigada y dada su reincidencia y que las fuerzas del orden observan un "incremento del nivel de riesgo", la Guardia Civil procedió nuevamente a su detención "para neutralizar esta amenaza a la seguridad pública y determinar si la mujer pudiera estar siendo instrumentalizada o influenciada por alguien".

DOBLE OPERACIÓN

Por otra parte, la Policía Nacional detuvo también a tres presuntos colaboradores de DAESH en Guipúzcoa por propagar el ideario yihadista a través de las redes sociales.

Según ha informado el Ministerio del Interior, los tres detenidos en Guipúzcoa por la Brigada Provincial de Información de San Sebastián, bajo la coordinación de la Comisaría General de Información de la Policía Nacional. Son marroquíes de 27 años y se ha procedido al registrado de sus domicilios en las localidades guipuzcoanas de Urretxu, Ibarra y Urnieta por su presunta participación en los delitos de adoctrinamiento y enaltecimiento del terrorismo.

Los detenidos formaban "un grupo homogéneo y cohesionado y se habían introducido en los círculos salafistas de la provincia de Guipúzcoa". Comenzaron como consumidores de propaganda que el grupo terrorista DAESH publicaba a través de Internet y fueron aumentando su actividad virtual, pasando a ser ellos mismos los que difundían en sus redes sociales mensajes de incitación al odio y a la violencia.

Empleaban sus perfiles para distribuir imágenes cruentas de los conflictos bélicos sirio e iraquí, acompañadas de comentarios alentando la confrontación religiosa y la destrucción de Occidente y sus aliados.

La investigación ha constatado que los detenidos habían adquirido "cierta capacidad de captación y adoctrinamiento dentro de su comunidad virtual". Sin embargo, a raíz de recientes operaciones policiales y ante el temor a ser detenidos, empezaron a adoptar medidas de seguridad en sus actividades y comunicaciones online, según ha destacado Interior.

Aunque desde ese momento sus movimientos virtuales descendieron, los investigadores averiguaron que los arrestados "habían empezado

a interactuar en el plano real con otros individuos para difundir su pensamiento radical". La investigación se ha desarrollado bajo la supervisión del Juzgado Central de Instrucción Número 3 y la coordinación de la Fiscalía de la Audiencia Nacional.

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