'El príncipe de Bel-Air'
Will Smith, en 'El Príncipe de Bel-Air'. ESQUIRE

Las "risas enlatadas" en programas de televisión o en series cómicas resultan molestas para alguna gente, pero son clave para que los chistes, sobre todo los malos, parezcan más graciosos, según sostiene un estudio publicado este lunes por la revista Nature.

La investigación, desarrollada por la University College London (Reino Unido), sugiere, además, que este recurso televisivo funciona mejor cuanto más espontáneas y menos forzadas son las carcajadas pregrabadas.

Asimismo, los investigadores, liderados por la experta Sophie Scott, constataron que sus hallazgos son aplicables a personas "neurotípicas" y a aquellas diagnosticadas con autismo.

"Me fascina el hecho de que la risa no solo hace que un chiste parezca más gracioso, sino que también lo hace más gracioso cuanto más espontánea es", explica Scott sobre este trabajo, titulado Las calificaciones de humor de los chistes malos para adultos neurotípicos y autistas son moduladas por la risa de otras personas.

Para este estudio, analizaron las respuestas aportadas por un número de individuos a los que se pidió que calificaran el grado de gracia que tenían chistes que estaban acompañados por "risas enlatadas" o no.

Las notas de los participantes relevaron que la presencia artificial de "risas", independientemente de su tipo, aumentan la percepción de que una broma es más graciosa de lo que es en realidad.

En este sentido, precisan los autores, el tipo de "risa enlatada" que acompaña a un "gag" determinado tiene gran importancia, pues los sujetos dan diferentes respuestas de acuerdo con su espontaneidad y apariencia de autenticidad.