El restaurante de la Torre Eiffel de París
El restaurante "Le Jules Verne" está en el segundo piso de la Torre Eiffel. TURISMO DE PARÍS

El restaurante Le Jules Verne de la Torre Eiffel ha reabierto sus puertas con un aspecto totalmente renovado. A los mandos está el chef con tres estrellas Michelin Frédéric Anton, tras la mediática batalla que enfrentó a éste con su anterior dueño, el reputado Alain Ducasse.

El espacio ha sido enteramente demolido y reconstruido con la idea de que el restaurante sea un destino gastronómico en sí mismo y no solo destino de los turistas que llegan a París. "Es un concepto completamente diferente al anterior con una carta inédita", explica Nicolas Poncy, responsable de comunicación de Sodexo, empresa que ostenta la concesión del restaurante.

Le Jules Verne es un exclusivo local a 125 metros de altura situado en el segundo piso de la torre desde el que se contempla una imponente vista de París. Los precios van de los 105 a los 230 euros por menú. El restaurante abrirá los siete días de la semana y requiere una vestimenta casual chic.

La carta del restaurante de la Torre Eiffel, aseguran sus propietarios, trata de redescubrir la gastronomía francesa: sopa con caviar de berenjena ahumada, pato asado con níscalos, alcaparras y manzana, coliflor en crema Dubarry con caviar o langostinos en ravioli a la trufa.

Guerra de chefs en los tribunales

El nuevo chef estará físicamente presente en la cocina, según Poncy, y tiene la intención de permanecer "fiel a su identidad y personalidad, al igual que en 'Le Pré Catelan'", su otro restaurante, distinguido con tres estrellas Michelin.

Anton, de 54 años, sucede a Alain Ducasse, antiguo chef del lujoso restaurante y una de las grandes figuras de la gastronomía francesa, que perdió la concesión del "Le Jules Verne" hace un año.

La sociedad de explotación de la Torre Eiffel retiró la concesión al chef para dársela al proyecto de Sodexo y el caso acabó en los tribunales tras la denuncia del abogado de Ducasse, que alegó un conflicto de intereses en el proceso de selección.

Tras la mediática guerra de chefs, el Tribunal Administrativo de París desestimó la demanda y la concesión del restaurante del monumento más visitado del mundo pasó a Anton por un periodo de diez años.