Los equipos negociadores de PSOE y Podemos apuraban este domingo en un ambiente de máxima discreción las últimas horas de negociación previas al Pleno del debate de investidura, que comienza este mediodía. El equipo negociador socialista estaba formado por la vicepresidenta, Carmen Calvo; la vicesecretaria del PSOE, Adriana Lastra, y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Por parte de Podemos trascendió la participación de Pablo Echenique.Ambos partidos, eso sí, coincidieron en mantener en secreto los términos de las conversaciones.

El Congreso decide esta semana si reelige a Pedro Sánchez presidente del Gobierno y pone fin a tres meses de parálisis política. La incógnita no se resolverá previsiblemente hasta el jueves, en una votación por mayoría simple, en la que a Sánchez le bastará tener más 'síes' que 'noes' y en la que las abstenciones valdrán casi tanto como los votos afirmativos. Mañana habrá una primera que solo superará con mayoría absoluta, 176 de los 350 escaños. Si existen serias dudas de que vuelva a ser un presidente con plenas potestades a final de semana, más existen de que lo logre mañana.

Si sale adelante la investidura, el Gobierno dejará la situación de interinidad en la que entró tras el 28-A. Desde entonces, el Consejo de Ministros solo ha abordado cuestiones ordinarias pero no ha tomado decisiones de calado y ni siquiera ha podido nombrar las vacantes que han ido quedando en los altos puestos de la Administración, incluidos un ministro o el nuevo director del CNI. La cercanía de la sesión de investidura además ha servido de pretexto para que el PSOE y la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, no hayan dado prioridad a poner a funcionar la Cámara. Todavía están por constituir las comisiones parlamentarias y hasta mañana no se creará la Diputación Permanente, que hasta la semana que viene no entrará en materia y votará exigir que el Gobierno se someta a algún tipo de control, con comparecencias de ministros.

El fin de la parálisis depende, en concreto, del pulso entre Sánchez y Pablo Iglesias. Que se pongan de acuerdo determinará que los 42 diputados de Unidas Podemos se sumen a los exiguos 124 votos a favor con los que cuenta ahora Sánchez -123 del PSOE y uno de PRC-. Se verá si el presidente en funciones accede a la última oferta del líder morado, que el viernes dio un paso atrás pero a cambio de que sea Unidas Podemos quien elija a sus ministros y que estos estén representados de forma proporcional, lo que sería un tercio de las carteras. De momento, el PSOE ha saludado la renuncia de Iglesias pero está por ver si accede a que otros pesos pesados de Podemos, como Irene Montero, puedan entrar en el Ejecutivo.

Sánchez ampliará hoy desde la tribuna de oradores su oferta programática, que empezó siendo una simple «síntesis» de su programa electoral para mimetizarse la semana pasada con el pacto presupuestario que firmó con Iglesias en octubre de 2018. En el discurso que pronunciará hoy como candidato, Sánchez hará anuncios de contenido de Gobierno pero no está previsto que haga ninguna oferta relacionada con la composición del Gobierno.

Empleo y lucha contra la precariedad, desigualdad, feminismo y emergencia climática conformarán el núcleo del discurso, según confirmaron ayer fuentes de Moncloa. Sánchez intentará así ganar apoyos para seguir en un Gobierno «progresista» que despliegue políticas "socialdemócratas" y "de izquierda", según dijo el viernes la portavoz del Ejecutivo, Isabel Celaá, pero también se volverá a PP y Ciudadanos, que han anunciado su voto en contra. Como al resto de formaciones, Sánchez les pedirá que si no quieren apoyar su investidura, que al menos no la "bloqueen" para que el Gobierno eche a andar y ellos puedan hacer oposición. Es decir, que viren hacia una abstención que facilitaría su reelección el jueves. Ese día, el último de la sesión, es cuando probablemente todos los partidos pondrán sus cartas sobre la mesa. ERC o PNV, que son claves para completar una eventual mayoría, terminaron la semana pasada sin confirmar su voto, donde solo debe descartarse el 'no'.

El jueves se sabrá si Sánchez es investido o si se ahonda el parón y la incertidumbre política. El martes empezará a contar el plazo de dos meses para que el próximo 23 de septiembre se disuelvan las Cortes y se convoquen de nuevo elecciones, el 10 de noviembre. Una no investidura esta semana dejará a España en el precipicio de un segundo intento de investidura en septiembre -que no es seguro- o, si nadie lo remedia, una nueva cita con las urnas.

Los grupos guardan sus cartas

  • PP,Ciudadanos, Suma Navarra y Vox. Han asegurado que votarán 'no', a pesar de la petición de Sánchez a los dos primeros para que se abstengan.
  • Unidas Podemos. La clave de la que dependerá la investidura. Si votan sí, sumarán con Sánchez 166 y no necesitarían más apoyos siempre que hubiera 10 abstenciones que, por ejemplo, garantizarían de sobra PNV y ERC.
  • ERC, JxCAT y Bildu. Los grupos independentistas suman 22 votos y no decidirán hasta escuchar el discurso de hoy de Sánchez y ver si hay acuerdo con Unidas Podemos. ERC y Bildu se debaten entre el sí y la abstención, aunque se inclinan por esta segunda. JxCAT esta entre la abstención y el 'no'.
  • PNV. Como ERC y Bildu, lo único que descarta es el 'no'. Compromís también ha aplazado una decisión definitiva , que será 'sí' o abstención, mientras que otro partido de diputado único, PRC, es el único 'sí' que tiene de momento Sánchez fuera del PSOE.
  • Coalición Canaria. En principio, solo permitiría la investidura de Sánchez si no hay ningún tipo de acuerdo con Podemos.


Calendario

22/Julio. A las 12.00 horas, discurso del candidato a la investidura. Por la tarde, intervendrán los grupos de mayor a menor. A partir de las 20.30 h no podrán subir ya a la tribuna.
23/Julio. Los grupos que quedaran por hablar lo harán a partir de las 9.00 h. Después, primera votación, por mayoría absoluta. Sánchez necesitará 176 votos a favor.
25/Julio. Segunda votación, por mayoría simple, 48 horas después de la primera. Le bastarán más 'síes' que 'noes'.