El acto Pablo Pineda, en la apertura de la Universidad de Verano de Adeje
El acto Pablo Pineda, en la apertura de la Universidad de Verano de Adeje AYUNTAMIENTO DE ADEJE

Por ello, reclamó que tanto las empresas como las instituciones académicas deberían aceptar a más personas con perfiles diversos. "No discriminemos, hagamos una sociedad inclusiva, no tengamos miedo a la diferencia", apuntó.

Su intervención estuvo moderada por Rocío López, de la Fundación Adecco, quien entabló un diálogo con el ponente y le planteó cómo creía él que se ve a las personas con Down.

"Siempre se ha visto al colectivo como personas que nunca van a poder aprender y se van a quedar en una educación elemental y dependientes de alguien", destacó.

No obstante, apuntó que poco a poco se le va dando una mayor visibilidad al colectivo, si bien sigue habido prejuicios y, desde su punto de vista, "siempre los va a haber".

En su opinión, el primer paso para superarlos es reconocerlo, conocer a las otras personas y, sobre todo, escucharlas, y la sociedad actual es "muy rápida" y no favorece el trato personal, pues resulta atípico "hablar con alguien sin que medie un aparato de por medio".

Pineda se consideró "disfrutón" y "sociable", lo cual le ha permitido ser optimista y consciente de que siempre hay solución para cualquier situación.

Recordó que no había "descubierto" que tenía Síndrome de Down hasta los 11 años, cuando se lo dijo un profesor que lo estaba ayudando con un trabajo.

VALORA QUE LOS HERMANOS LE DEN "CAÑA"

Pineda, simplemente, le preguntó, directamente: "¿Soy tonto?, ¿puedo seguir con mis amigos? ¿Puedo seguir estudiando?".

No le dio ninguna importancia y siguió siendo un niño feliz, rodeado de amigos y de su familia, que ha sido su motor.

Además, explicó que sus hermanos le siguen dando "la misma caña", lo cual consideró que era bueno porque significa que lo ven "capaz".

Dijo que su familia no le puso barreras, pero sí se las puso el resto de la sociedad y las instituciones, aunque él tenía "la autoestima muy alta" y pudo saltar todos esos obstáculos.

Toda esa frenética actividad en la que se ve inmerso no la hace por él mismo, sino "por todo el colectivo", porque sabe que él es un referente y todo lo que haga va a ser objeto de análisis. "Por eso tengo que seguir, no tengo el lujo de poder pensar en dejarlo", subrayó.

Recordó que la adolescencia fue especialmente dura porque lo ningunearon en clase y, en la actualidad, realmente no sabe cómo pudo resistir, pero lo hizo porque, precisamente, esa conciencia de ser un referente le impulsó a seguir.

De hecho, acceder al instituto fue un reto, porque el profesorado de Secundaria no sabía qué era un Síndrome de Down. El centro votó para decidir si se le permitía estudiar o no, lo cual visto en la actualidad es inconcebible, "sería hasta ilegal", dijo, y tuvo la suerte de que salió que sí, pero afirma sin duda que, si hubiera salido que no, "habría buscado un plan B".

Nunca tuvo adaptación curricular y estudió las mismas asignaturas y contenidos que los demás. Su vocación basculaba entre ser abogado o periodista, pero al final le convencieron para elegir una carrera con más salida, como Magisterio.

EN LA UNIVERSIDAD VIVIÓ UNA "SOLEDAD ACOMPAÑADA"

Su paso por la universidad fue complicado pues no tenía problemas para tomar apuntes o hacer los trabajos, pero al finalizar las clases, se separaban de él, viviendo, según la definió, "una soledad acompañada".

Pasaba todo el día en la biblioteca ya que no pudo hacer amistades, si bien las pudo lograr fuera de la institución, apuntándose a actividades como los 'boy scouts'. "Tenía compañeros en la universidad y amigos fuera", indicó.

En cambio, calificó de "muy buena" su relación con el profesorado, gracias en parte a su vinculación con el proyecto de investigación 'Roma', y recordó jocosamente el momento en que en la asignatura de Psicología Evolutiva llegó el momento de dar la lección sobre el 'Síndrome de Down'.

Notó las miradas y la tensión en el ambiente y, pese a que no estaba de acuerdo con la definición que se dio, se achantó. "El profesor me pilló con el paso cambiado, porque si me llega a pillar con el paso bueno...", indicó.

Durante el diálogo, Pineda recordó su paso al mundo laboral como formador en un Ayuntamiento y dando conferencias e incidió en que tuvo que superar sus propios prejuicios para decidirse a protagonizar una película con Lola Dueñas que, a la sazón, le supuso un premio en el Festival de San Sebastián.

También rememoró que, en su primer libro, 'El reto de aprender', expuso "a tumba abierta" todas sus ideas sobre cómo debería cambiar la Universidad para afrontar la diversidad, y hace un diagnóstico muy crítico con la institución académica: "Como lo lea la rectora, se va a poner roja como un tomate", bromeó.