Diego, en 'First dates'.
Diego, en 'First dates'. MEDIASET

Sigue la mala racha de algunos comensales de First dates esta semana. Si en la cita del pasado miércoles entre Ana María y Tino, ella ni le dio la oportunidad y dejó plantado, este jueves fue el turno de Margarita y Diego.

El cordobés se mostró disgustado con la elección de su pareja desde el principio, e incluso llegando a ser maleducado en algunos momentos, pero ambos se quedaron hasta el final de la cena, aunque los espectadores ya conocían el desenlace.

Margarita fue la primera en llegar al restaurante de Cuatro, recibiendo los piropos de Lidia Torrent y de Matías. El argentino le dijo que "no sabía que las flores caminaban, estas hecha una rosa". La malagueña les contó que había tenido muy mala suerte en el amor porque se casó muy joven y acudía a ellos porque "me gustaría encontrar una pareja y ser feliz para que el tiempo que me quede, lo viva bien", afirmó.

Diego llegó alabando a la camarera: "te veo todos los días, te veo guapísima y tenía una ilusión por venir y veros", le dijo. Pero su cara cambió cuando vio a Margarita de espaldas, y le confesó a Torrent que "si esa es mi pareja, me habéis matado, es muy mayor".

Cuando se acercó a la barra, el jubilado se mostró muy descortés con su cita ya que, en vez de saludarla, lo primero que hizo fue dirigirse al barman, para luego, darle dos besos a Margarita. Y siguió diciendo que "cuando le vi la cara me mató: ¿Cómo me habéis puesto una mujer así? Yo que venía ilusionado porque veo el programa todos los días y veo unas chicas tan guapas... Y ella, aparte de todo eso, como tiene todo el cuerpo lleno de pecas, también al afea mucho. Creo que se han equivocado", señaló.

Y para confirmar su disgusto sobre la elección de pareja del programa, Diego llegó a afirmar mirando a cámara que todavía "no estoy para pasear abuelas", pese a que solo les separaban dos años [ella 73 y él, 71].

Durante la cena, él no paró de comentar que siempre había estado con mujeres más jóvenes que el: "Mis anteriores parejas tenían 10 y 13 años menos que yo", mientras que Margarita aguantó toda la cena con educación, aunque hubo un momento en el que se levantó para hablar con las camareras: "No me iba a amargar e irme porque sería una falta de respeto por mi parte haberle dejado plantado en la mesa. Pero tenía que haberlo hecho por cómo se ha portado, no ha sido un caballero", afirmó la jubilada.

Al final, como era de prever, no quisieron volver a quedar "porque a él le gustan más jóvenes", pero Margarita, con mucha educación concluyó mirando a Diego que "te vaya bonito, te sonría la vida y encuentres el amor".