Fuentes de la consellería han confirmado a Europa Press que la vaca "tenía 19 años y medio" y que las causas de la muerte se deben "a su edad" y "no están relacionadas con la enfermedad" que se le detectó posteriormente.

En este sentido, Medio Rural ha aclarado que la enfermedad "no es lo que se conoce por el mal de las vacas locas", sino que es una cepa atípica que tiene un "menor grado de afectación" para los animales, que no existe "riesgo de contagio" y que "no tiene relación con el consumo de piensos", como es el caso de la otra.

De todos modos, la normativa que establece el Programa Nacional de Vigilancia de las Encefalopatías Espongiformes Transmisibles (EET) subscribe que todos los animales que hayan nacido antes del 30 de enero del 2001 deben pasar por unas pruebas de control.

SIN CAMBIOS DE ESTATUS SANITARIO

Por este motivo, los servicios veterinarios realizaron la analítica al animal muerto y obtuvieron un resultado positivo, que el Laboratorio Regional de Sanidad Animal también ratificó. Posteriormente, la consellería envió una muestra del tejido animal al laboratorio nacional de referencia de EET, en Algete (Madrid), donde se confirmaron los resultados obtenidos.

De esta forma, desde Madrid se corroboró que la vaca padecía encefalopatía espongiforme bovina atípica tipo H. En este sentido, fuentes de Medio Rural insisten en que se trata de "un caso aislado sin trascendencia para la salud pública o la sanidad animal", ya que el estudio realizado a raíz de este caso concluye que no existe ningún animal vivo que compartiese ningún factor de riesgo con la vaca afectada. Por lo tanto, no ha sido necesario sacrificar a los otros animales que convivieron con el bóvido enfermo.

Por otra parte, la Xunta ha aclarado que la aparición de este caso no supone ningún cambio en el estatus sanitario de España ni de Galicia y que esta "casuística" no ha afectado al comercio de animales ni a los productos.

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