Ramón García presenta En compañía en Castilla La Mancha Televisión, un programa en el que busca pareja a personas de la tercera edad. Pero además, cada día llama a un hogar manchego para intentar regalar un jamón, la única condición del concurso es que la persona conteste: "Ramón, ¿me regalas un jamón?".

Sin embargo, llamar a teléfonos al azar puede tener ciertas consecuencias (y si no que se lo digan a Pablo Motos). El programa de laSexta Zapeando ha recuperado este momento en el que Ramón García ha sufrido en sus carnes las consecuencias del concurso al ser contestado por Pilar, una señora que no solo no estaba viendo el programa, sino que estaba durmiendo la siesta.

"Buenas tardes. Disculpe que la moleste. Mire, soy el de la tele", comenzó Ramón. "¿Qué está viendo usted en la tele ahora mismo?". Entonces la mujer, que ya estaba algo enfadada al ver que su interlocutor no le decía qué quería, contestó de manera brusca e inesperada: "¿Que qué estoy viendo? ¿Y a usted qué le importa?".

"Yo le quería regalar un jamón", le informó el presentador. A lo que ella contestó "¿Un jamón me quería regalar? ¡Y yo a usted otro jamón!". Ramón le dijo que él era el que lo regalaba, que era un juego de la tele, pero ella continuó con su actitud: "Bueno, muy bien. ¿Y qué quiere más?".

"No es ninguna tomadura de pelo...", comentó Ramontxu, y entonces fue cuando la mujer explotó: "¿No es ninguna tomadura de pelo? ¿Y usted no sabe que nos echamos la siesta un rato los españoles?".

Pilar consigue un salchichón

Pero el enfado le duró poco al enterarse de que al otro lado del teléfono estaban Ramón García y Gloria Santoro. Entonces la mujer se rio y pidió disculpas por su brusquedad. De hecho, parece que Pilar conocía el programa y el concurso, pues incluso dijo la frase que era necesaria para ganar el jamón.

Pero, aunque ya era tarde, Ramón García empatizó con ella y le aseguró que le mandaría un salchichón por haberla despertado de la siesta.

En definitiva, un momento tenso, aunque divertido, pero que es comprensible: a nadie le gusta que lo despierten. Pero si al final consigues un salchichón, merece la pena.