La fotógrafa Maricruz Sainz de Aja
La fotógrafa Maricruz Sainz de Aja expuso en junio 'Kumbh Mela, el camino a la inmortalidad', en el Teatro Real de Madrid. ENRIQUE CIDONCHA

"La pasión que sentí por India desde la primera vez que pisé su tierra me llevó a querer poseerla de alguna manera; sin embargo, India me poseyó a mí", explica la mexicana Maricruz Sainz de Aja: fotógrafa apasionada, de espíritu itinerante y defensora de las "diferencias culturales" que esconde cada rincón del mundo. Su viaje al sur de Asia marcó su vida porque allí se dejó fascinar por la celebración del Kumbh Mela.

Su estancia crucial en la república se produjo en febrero del pasado año. Siete veces había estado en India, pero ninguna de ellas había presenciado un evento del calibre de este: "Kumbh Mela es la perenigración más grande de la humanidad, en la que santos del hinduismo se reúnen para renovar su inmortalidad espiritual", explica Sainz de Aja sobre el evento que fotografió.

El Teatro Real de Madrid acogió durante el mes de junio una selección de las mejores fotografías del trabajo documental que elaboró sobre la ceremonia, en una exposición titulada Kumbh Mela: el camino a la inmortalidad.

Una creencia compartida por millones de personas

Pero, ¿en qué consiste el Kumhb Mela? El también llamado Kumbhamela, traducido como la "reunión de Acuario", es un peregrinaje que se produce cuatro veces cada doce años, en las regiones de Praiag (en Uttar Pradesh), Haridwar (Uttaranchal), Ujjain (Madhya Pradesh) y en Nasik (Maharashtra). Depende de la posición de los astros: cuando Júpiter entra en la constelación de Acuario, se produce una reunión en las riberas del río Ganges, en Praiag, donde tiene lugar "el baño sagrado".

"En este evento participan unas 150 millones de personas. Cuando fui eran alrededor de 30 millones", apunta sobre la celebración, que proviene del mito hindú denominado El batido de leche. La creencia sostiene que, desde tiempos inmemorables, los dioses (devas) y demonios (asuras) lucharon por el néctar de la inmortalidad (el amrita), que guardaron dentro de un cántaro. Tras una disputa, algunas gotas cayeron en los cuatro lugares sagrados, que coinciden con las regiones mencionadas.

Sainz de Aja echa la vista atrás. Son las cuatro de la mañana y se respira el olor a flores y ceniza. Empieza el ritual: "Los acaras [quienes son considerados santos] se soltaron el pelo", cuenta la fotógrafa que, cámara en mano, no dudó en unirse a la ceremonia.

"No sabía qué iba a pasar y, de repente, fui hacia el agua cogida de la mano de alguien. Caminaban todos en procesión y se metían al río a rezar de dos en dos. Algunos entraban con elefantes o camellos. Los acaras bebían del agua y levantaban sus tridentes. Hasta que ellos no se bañan, nadie lo hace", señala.

Devoción, renuncia y penitencia en India

Por suerte, fotografiar lo que veían los ojos de Sainz de Aja no fue tarea complicada: "A veces, solo aceptan que los retrates a cambio de dinero, pero hicimos buena relación", explica.

En su objetivo captó a niños preparados para convertirse en sadhus [sacerdotes] y a una activista transgénero (Laxmi) que, por primera vez en la historia de Kumbh Mela, tuvo la posibilidad de manifestarse con su acara.

También a numerosos penitentes –"se deshacen de sus pertenencias , se separan de su familia y se vuelven vegetarianos; incluso ayunan durante meses"–.

Y hace mención especial a algunos de ellos: "Creemos que hemos visto a personas meditar, pero no... porque allí vi cosas fascinantes: conocí a un hombre que mantiene su brazo petrificado en alto, desde hace cinco años. Otro de ellos aguanta en la misma posición desde hace 40 años. No se mueve, solo apoya una pierna sobre un cojín para descansar, pero está atrofiado".

He ahí el porqué de su "profunda admiración": "Estas cosas las valoro desde que pasé diez días sin hablar ni escribir, evitando el contacto visual y meditando durante 13 horas".

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Blessings from Naga Baba Amar Bharti 🙏🏼 #allahabad #kumbhmela #holyland #naga #traveler #wanderlust #photographer #tresssure #hinduism

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Una reivindicación de las "diferencias culturales"

Sainz de Aja, que prepara su próxima exposición, Eye contact, en Chicago (EE UU); deja claro que el principal objetivo de su trabajo es "dar a conocer un acontecimiento que muchos desconocen" y "honrar a los santos, su sabiduría y la riqueza religiosa de India".

"Quiero reivindicar, de manera positiva, las diferencias que existen entre las personas, los animales y el clima; en fin, lo que caracteriza a cada lugar del mundo, porque es necesario respetar cada país y su cultura", se sincera.

La fotógrafa confiesa su pasión por "la cultura de las etnias y las tribus" y explica que en este trabajo "era obligado hacer retratos". Asimismo, también le gusta fotografiar "espacios urbanos y paisajes": "Intento documentar siempre todo lo que puedo y lo que implique una forma de vida".

Dicho esto, asegura con firmeza: "Volvería al Kumbhamela si la vida me lo permitiese. Con toda seguridad, es lo que más me ha impactado, como fotógrafa y como persona".