Rescate cueva Coventosa
Las tres espeleólogas rescatadas de la cueva Coventosa (Cantabria). EFE

Estas fueron las palabras textuales del presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, tras conocer que las tres espeleólogas perdidas en la cueva de Coventosa habían sido rescatadas con éxito: "¡Gran alegría! Pero atentos, no podemos estar todo el día gastando dinero público para aventureros/as. En Cantabria hay cuevas de todo tipo: con pinturas, para gente con silla de ruedas, cuevas de riesgo limitado... como las que frecuento yo. Pero Coventosa es para gente especializada".

Aunque el tiempo que llevaban las tres mujeres en las profundidades aún entraba dentro de lo normal a tenor de las características de la cueva, un vasto operativo se desplazó a la velocidad del rayo hasta la zona. También habían prevenido a decenas de expertos más por si su presencia en el rescate fuera necesaria. Pero la realidad fue que la Fundación Espeleosocorro Cántabro (Esocan) solucionó el problema por sí misma, y su segundo equipo de expertos fue el que sacó sin problemas a las espeleólogas, que llevaban 50 horas en la gruta.

El dinero para costear el exitoso rescate que desempeñaron estos hombres en realidad no va a suponer ningún gasto extra al Gobierno de Revilla. Según explica a 20minutos Jezabel Morán, subdirectora de Protección Civil y Emergencias de Cantabria, al no tener "un servicio de espeleología propio, tenemos un contrato con Esocan. En él se acuerda que ellos tengan un servicio cualificado para intervenir en caso de rescate, estar localizados para realizar esos rescates y además mantener las cuevas en condiciones de seguridad para que los que practican estas actividades lo hagan de forma más segura. Esta intervención no ha supuesto un gasto fuera de lo normal" porque "es un importe que está ya previsto, haya o no haya rescate", zanja.

La propia fundación también ha confirmado este hecho al periódico, aclarando que este operativo "no ha supuesto supuesto un gasto que no estuviera previsto".

¿Hubo negligencia?

La situación hubiese sido muy distinta si las excursionistas hubiesen actuado con negligencia. En ese caso, ellas (o su póliza de seguro) hubieran sido las que pagasen esta actuación. Morán indica que se hubiese considerado negligencia si no hubiesen ido "con los medios adecuados para el deporte o la actividad de riesgo, que hubiesen sobrepasado zonas prohibidas, que hubiesen desoído avisos de fenómenos meteorológicos adversos [...] Les ocurrió algo que suele suceder en esa travesía de la cueva e hicieron lo que marcan los expertos".

Jaime Navedo, guía de espeleología de la zona, reconoce que en este caso las espeleólogas que han sufrido el incidente estaban sobradamente cualificadas, pero denuncia que en los últimos tiempos, debido en parte al abaratamiento del material necesario para efectuar este tipo de deportes, se está produciendo el denominado "efecto quiero y no puedo". "Yo, en mi trabajo, he tenido que sacar a gente de Coventosa a nivel particular. Estas incidencias en el trabajo nos pasan casi a diario. Se necesita una formación, cierta experiencia, una progresión... Y meterse en las cuevas de Cantabria es meterse en primerísima división, porque hay un nivelazo brutal; la gente peca de desconocimiento y de ser muy osada".

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