El número de personas que tuvieron que abandonar sus hogares en su país víctimas de la violencia superó los 26 millones en 2007, lo que supone la cifra más alta desde principios de la década de los 90. 

Así lo afirmó este jueves en su informe anual el Centro de Control de Desplazamientos Internos (IDMC, siglas en inglés), que presentó el estudio bajo los auspicios de la alta comisaría de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

Tienen que soportar agresiones continuas, el hambre, enfermedades y la falta de una vivienda digna

Los países con mayor número de refugiados internos volvieron a ser Sudán (con 5,8 millones) y Colombia (con 4 millones)
. En Irak el número de desplazados creció vertiginosamente, y a finales de 2007 ya eran 2,5 millones de personas.

También se produjeron grandes incrementos de desplazados internos en la República Democrática del Congo, donde alcanzaron los 1,4 millones y en Somalia, con un millón.

En total, en más de 50 países, estos desplazados por la violencia y los conflictos armados, sobre todo las mujeres y los niños, "fueron víctimas con demasiada frecuencia de las peores violaciones de los derechos humanos", lamentaron los autores del informe anual de IDMC. 

"Tuvieron que soportar agresiones continuas, el hambre, enfermedades y la falta de una vivienda digna", agregaron.

La solidaridad internacional, imprescindible

El alto comisionado de la ONU para los Refugiados, Antonio Guterres, denunció "la reticencia de ciertos Estados a proporcionar protección y ayuda adecuada a sus propias poblaciones desarraigadas". A su juicio, es imprescindible la solidaridad internacional para hacer frente a este desafío.

En 2006, tras un aumento de cuatro millones, el IDMC estimó en 24,5 millones el número de desplazados internos en el mundo.