Manifestación 8 de marzo
Manifestación 8 de marzo EUROPA PRESS - Archivo

El discurso feminista se abre camino a pasos agigantados entre los jóvenes, aunque de manera algo desigual entre hombres y mujeres y con algunas actitudes preocupantes que prevalecen entre los varones.

Las principales conclusiones de una encuesta realizada por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la FAD (Fundación de Ayuda contra la Drogadicción) a más de mil jóvenes de entre 15 y 29 años apuntan en esa dirección.

El siguiente dato puede ser un buen resumen del paisaje. Casi la mitad de los jóvenes se considera feminista, pero, en cuanto a sexos, el 62,1% de las mujeres afirman serlo frente al 37,3% de los hombres.

Sin embargo, la adhesión a estas ideas se ha incrementado en más de 14 puntos porcentuales (del 34,8% al 49%) en tan solo dos años y de forma similar en los dos grupos. El informe repasa la percepción que tienen los jóvenes sobre sí mismos en diferentes esferas de su vida.

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Identidad

La separación de identidades entre masculino y femenino sigue poniendo de acuerdo a los jóvenes, pero las dos categorías evolucionan de manera diferente.

Lo femenino se ve cada vez más como una categoría flexible donde caben valores tradicionalmente asociados a los hombres mientras que lo masculino se muestra más rígido.

Según el estudio, los jóvenes de ambos sexos ven a las chicas como "trabajadoras y estudiosas", "inteligentes" y "responsables y prudentes". También se reducen los estereotipos negativos sobre ellas, sobre todo en las opiniones de los hombres, que cada vez las consideran menos posesivas, superficiales o preocupadas por su imagen.

En el caso de los varones, los calificativos que más se repiten para definirlos son los de "dinámicos y activos", "trabajadores y estudiosos" y "emprendedores". Llama la atención que ambos sexos consideran cada vez menos "superficiales" a los hombres.

Actitudes tóxicas preocupantes

En el ámbito de las relaciones se aprecian muy bien las mentalidades cambiantes en cada género. Los dos sexos dan cada vez menos importancia a tener pareja, pero las mujeres lo hacen menos que los hombres (un 42,6% de ellas lo consideran bastante o muy importante, frente al 48,9% de ellos).

El grado de aceptación de ciertas actitudes tóxicas en la pareja es cada vez menor entre las mujeres mientras que entre los varones no solo se mantiene sino que incluso se incrementa de forma preocupante.

Por ejemplo, uno de cada cuatro encuestados varones considera los celos una prueba de amor, el 16,5% piensa que es normal mirar el móvil de su novia y un 15% cree normal ponerse la ropa que propone la pareja.

Las ideas tradicionales sobre las amistades entre ambos sexos –como la ternura asociada a ellas y la lealtad a ellos– tienen también más arraigo entre los hombres que entre las mujeres. En cuanto a la familia, prácticamente la totalidad de los jóvenes afirman aspirar a un futuro con pareja.

Sorprende también la diferencia en las percepciones de cada sexo sobre los hijos como objetivo vital. Casi uno de cada tres hombres está de acuerdo con que la mayoría de las mujeres prefiere tener hijos y crear un hogar a su carrera laboral, afirmación que comparten un 22,5% de las encuestadas.

Discriminación

La gran mayoría de jóvenes – siete de cada diez– afirma haberse sentido discriminado en algún momento de su vida, una cifra que es casi seis puntos mayor en mujeres que en hombres.

Esta diferencia se vuelve abismal cuando la razón de la discriminación denunciada es el género. Prácticamente la mitad de las jóvenes afirma haberse sentido discriminada alguna vez por este motivo frente a apenas el 20% de los hombres.

Entre las actitudes discriminatorias que los jóvenes consideran más inaceptables se encuentran los piropos por la calle –la más señalada por los dos sexos, aunque mucho más por las mujeres– o que se tengan más en cuenta las opiniones de un hombre que las de una mujer.

Desigualdad

La percepción de las desigualdades entre sexos sigue siendo muy diferente según a quien se pregunte. Para dos de cada tres mujeres jóvenes las desigualdades son grandes o muy grandes, porcentaje que apenas llega a la mitad de los hombres encuestados.

La percepción de las desigualdades se reduce cuando se les pregunta por las diferencias entre gente de su edad. Entre iguales, ambos grupos aprecian menos desigualdad entre sexos, pero las mujeres vuelven a ser quienes más la denuncian.

Uno de los aspectos más llamativos de la investigación y en los que menos coinciden hombres y mujeres es en la percepción de cuestiones como la brecha salarial, los techos de cristal o la conciliación entre trabajo y familia.

En ocho preguntas relacionadas con las expectativas laborales en las que pedían a los encuestados valorar diferencias entre sexos, las mujeres afirmaron con una abrumadora diferencia, tenerlo "peor" o "mucho peor" que los hombres.

Más de la mitad de las jóvenes que respondieron al cuestionario afirmaron que su situación era peor o mucho peor en cuanto a salarios, acceso a puestos de responsabilidad en el trabajo o la vida política y la conciliación que la de los hombres. Los varones que estaban de acuerdo con esta valoración solo llegaron al 40% en una de las preguntas.