Dominguín y Mariví
Luis Miguel y Mariví Dominguín. EFE

El catedrático en Literatura y experto en tauromaquia Andrés Amorós acaba de publicar Luis Miguel Dominguín. El número 1, una obra que hace un extenso repaso a la vida de torero famoso más allá de sus faenas, perteneciente a una gran saga familiar y, como dice el autor, "un triunfador indiscutible: guapo, brillante", amigo de personalidades como Orson Welles, Salvador Dalí, Pablo Picasso, Jean Cocteau o Hemingway, y amado por las mujeres más hermosas.

Su nombre se unió a las de mujeres inalcanzables: Ava Gadner, Lauren Bacall, Anabella, Deborah Kerr o Romy Schneider.

Mariví Dominguín

La gota que colmó el vaso de la crisis matrimonial de Luis Miguel y Lucía Bosé fue su relación con su prima Mariví.

Brujita, como descubran lo nuestro, nos matan"

Se llevaban 20 años y ella, que le llamaba de niña tío Miguel, siempre fue tratada como una hija más por Lucía, pero nada de eso no fue impedimento para su relación. "Brujita, como descubran lo nuestro, nos matan", le advertía el diestro.

El escándalo estalla a finales de 1967, cuando Lucía les pilla juntos en Villa Paz, una de sus fincas. Coincidencia o no, ese mismo día se produce un incendio en la casa.

La separación se formaliza el 19 de enero de 1968 pero ella se negó a darle la nulidad eclesiástica. De esa manera impediría que, muchos años después -cuando ya hubo terminado su relación con su prima, en 1973, porque ella se quedó embarazada y no quedaba claro quien era el padre-, se casara por la iglesia con Rosario Primo de Rivera. De todas formas, ella terminó siendo su segunda esposa.

Ahora con la distancia, Lucía Bosé admite: "Ha sido la persona a la que más he querido en mi vida, aunque murió sin enterarse...".