La sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press y contra la que cabe recurso ante el Tribunal Supremo, confirma así la resolución de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Pontevedra, que también impuso a este hombre el abono de una indemnización de 20.000 euros para la víctima, así como la prohibición de acercarse a ella durante 12 años. Mientras, la Fiscalía había demandado una pena de 14 años de cárcel.

El tribunal considera probado que los hechos tuvieron lugar el día 14 de abril de 2017, cuando la víctima y este hombre se conocieron en un bar próximo al hotel de Tui en el que se hospedaba ella junto a su pareja.

La denunciante indicó que, después de que su novio abandonase el local, Moisés A.G. se ofreció a llevarla al lugar en el que se hospedaba en su coche y que, durante el trayecto, detuvo el automóvil en una zona boscosa de Salceda de Caselas, para, supuestamente, consumir cocaína.

La víctima sostuvo que, después de que el joven intentase besarla y ella lo rechazase, Moisés A.G. la agredió para intentar meterla en el coche y la forzó a mantener relaciones sexuales y a practicarle una felación.

En el momento en el que él abandonó el coche, ella escapó y se metió en una laguna cercana para huir de él. Tras no poder contactar con su pareja, llamó al 112 a las 9,03 horas y fue asistida por agentes de la Guardia Civil a las 9,08 horas.

En ese momento, los agentes comprobaron que ella tenía la ropa mojada y que, según ha considerado probado el tribunal, "presentaba golpes en la cara a la altura del pómulo y la sien izquierda". Posteriormente, se la trasladó en ambulancia al hospital y tuvo "secuelas consistentes en trastorno de estrés postraumático en grado moderado".

ARGUMENTACIÓN DE LA DEFENSA

La defensa había argumentado que el hombre y la víctima habían mantenido relaciones sexuales consentidas esa noche, pero el tribunal ha resaltado que no ha justificado las lesiones de la víctima. Además, ha puntualizado que él reconoció que, cuando abandonaron el local, ella "no tenía ningún golpe en la cara, brazos y manos", así como que tampoco se cayó ni golpeó mientras estuvieron juntos.

La sentencia también ha recogido que se ha observado la presencia de ADN de este joven en las manos y uñas de la denunciante, por lo que se ha descartado que las relaciones sexuales fuesen consentidas.

Además, los jueces han rechazado que el hombre se encontrase en "un estado de intoxicación por alcohol o drogas" que no le permitiese comprender la "ilictud del hecho".

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