MEGHAN MARKLE.
La duquesa de Sussex, Meghan Markle, en un partido de Wimbledon. GTRES

En España diríamos que a perro flaco, todo son pulgas, pero los ingleses bien podrían hacer suyo el de "a duquesa de Sussex, todo son polémicas", porque no hay día que Meghan Markle no protagonice alguna historia que les cope las portadas de críticas, errores de protocolo, caprichos de estrella y un largo etcétera.

Tras la aparente tregua mediática tras dar a luz al pequeño Archie, ahora, seis meses después, se critica desde que no quieran anunciar a los padrinos del pequeño hasta el número de niñeras que ha tenido el primogénito en apenas seis semanas.

Pero empecemos por el principio, porque fue el pasado jueves cuando la esposa del príncipe Harry acudió al torneo de Wimbledon para ver el partido que disputaba Serena Williams, porque de sobra es conocida la amistad que une a la exactriz con la tenista.

Hasta ahí todo pareció ir normal y acabó el partido y Meghan Markle se fue a Windsor donde el sábado le esperaba el bautizo de Archie. Pero lo que podía parecer tan sencillo como ver un partido de tenis ha sido eclipsado por hasta tres polémicas de su paso por el Grand Slam.

Una actitud de diva

En un artículo de The Times, y de forma anónima por temor a las represalias, uno de los organizadores del All England Club, el club privado de tenis con sede en Wimbledon, describió a la duquesa como "una pesadilla".

"Aquello fue una pesadilla. Ella es una pesadilla", ha confesado, parece ser que de forma literal, este trabajador cuya identidad se desconoce y que continuó hablando de la actitud de superestrella de Markle.

Confiesa que era deseo expreso de la exactriz el ver el partido de incógnito, algo realmente difícil de conseguir en un sitio tan abarrotado de público y cámaras como es el torneo de Wimbledon.

Como era prácticamente imposible de conseguir, accedieron a que estuviera rodeada del menor grupo de gente posible. Lo cual, sin embargo, nos lleva hasta su siguiente polémica: las fotografías.

"No photos, no photos"

Que Meghan Markle no puede ir haciéndose selfis con el populacho (pero sin peyorativos) es algo lógico siendo de la realeza. Pero lo que le han criticado es que casi sus guardaespaldas apenas permitan que se hagan fotografías cerca de ella.

La historia la ha contado el Daily Express gracias a dos testigos que tuvieron un percance con esta manía de la esposa del príncipe Harry. En su versión, el staff de seguridad de Markle se les acercó y les pidió que no les tomaran ninguna instantánea.

Sally Jones, una de las testigos, aseguró que ella sacó su smartphone para inmortalizar el partido de Serena Williams y que ni siquiera era consciente de que a su lado estaba Meghan Markle.

El Daily Mail, además, publica una imagen que ha causado bastante controversia, pues en ella se ve a unos guardaespaldas diciéndole a un hombre que está frente a Meghan que no le tomen fotografías. ¿El problema? Que en la pantalla del móvil del hombre se puede ver cómo se está haciendo un selfi, pasando olímpicamente de que enfrente de él esté la realeza británica.

Tal ha sido la repercusión del tema fotográfico que Buckingham Palace ha tenido que salir a explicar que si no querían fotografías de Meghan era porque estaba haciendo uso de su privacidad viendo el partido y quería disfrutar, argumentación que, por supuesto, no ha convencido al azote de Meghan Markle, Piers Morgan, que aprovechó para pedirle a Meghan que cambie su actitud si quiere ser respetada en su país porque aún actúa "como una actriz hollywoodiense".

Forever in blue jeans

Y antes hablábamos del artículo de The Times. Pues bien, la noticia también versaba sobre la ropa elegida por la duquesa para asistir al partido, la cual calificaban, ante todo, de "desacertada". A saber: look informal en el que destacan la americana blanca (de L'Agence), sombrero de Madewell, gafas de sol de Finaly & Co y joyas de Pippa Small y un bolso de Cuyana.

Hasta ahí todo bien, pero es que Meghan Markle también vestía unos vaqueros de la marca Mother de unos 200 euros. Pero como si hubiesen costado cinco, porque las estrictas y protocolarias reglas de Wimbledon prohíben llevar jeans a las personas mayores de 30 años. Y Meghan Markle tiene 37.

Polémica al canto. La duquesa de Sussex no solo se saltó el código de vestimenta (por desconocimiento o a sabiendas) sino que por ello no se pudo sentar en la Royal Box, espacio reservado para personalidades y que le correspondía, pero que no acepta vaqueros entre sus invitados.

Así que tuvieron que reubicarla en la Court One, algo que, según un trabajador del All England Club no molestó en absoluto a Markle porque solo quería disfrutar del partido. Este gesto ha sido visto de dos formas: por un lado quienes no comprenden su descuido y por otros quienes entienden que acaba de ser madre y solo busca comodidad y una manera de modernizar ciertos parámetros preestablecidos.