MARTA SOTO
La cantante Marta Soto calienta motores para la gira de 'Míranos (Acústicos)', en noviembre. JORGE PARÍS

La cantante Marta Soto lanzó el pasado 5 de julio su segundo disco, Míranos (Acústicos), una reedición de su álbum de debut, en el que versiona sus primeras canciones en acústico. Entre las novedades de este nuevo trabajo, están las colaboraciones con la exconcursante de Operación Triunfo 2018, Julia Medina, en Entre otros cien; y con Blas Cantó, exintegrante de Auryn, en Otros Bailes. Hablamos con ella sobre su último lanzamiento y damos espacio a otros temas, como el fuerte vínculo que mantiene con la música desde la niñez –y con su guitarra– o el vértigo que supone saltar a la fama, después de que Alejandro Sanz y Pablo Alborán la recomendaran a su público.

Ya no es una novata, ¿cómo se siente después de sacar este segundo disco?
Siento muchas emociones a la vez y necesito compartirlo con la gente. Al final, lo que le da sentido a la música es poder compartirla. Tengo curiosidad por saber todo lo nuevo que viene.

Reedita Míranos en versión acústica, ¿es que prefiere la música con este sonido?
En gran parte, decidí hacerlo así porque soy muy defensora del directo, que es lo que me hace sentir viva. Al final, eso es lo que más me gusta de todo: tocar canciones antiguas, plasmarlas en acústico y que el público que me sigue desde el principio las escuche tal y como las presenté al principio: con una guitarra. Desnudar las canciones da un valor añadido a este disco, además de los dos duetos con Julia Medina y Blas Cantó.

¿Por qué apostó por estos artistas para las colaboraciones?
Ha sido por casualidades bonitas de la vida. Julia y yo somos amigas desde hace tiempo, nos admiramos mucho entre nosotras. Así que era algo que tenía que suceder y para mí ha sido un regalazo. Por otro lado, con Blas me sucedió algo parecido. Compartimos casa (Warner) y equipo, él era la persona perfecta para Tantos bailes.

¿Qué sería de la artista Marta Soto sin su guitarra?
Estoy obsesionada con ella, es una de mis mayores compañeras y espero que sea así por mucho tiempo. De hecho, la primera guitarra que cogí fue la de mi padre. En cuanto se iba a trabajar yo corría a tocarla. Y así me enamoré del instrumento... Tiene mucha alma.

¿Eso significa que la tocaba a escondidas?
Al principio sí. Esa guitarra era muy buena y yo siempre he sido un poco manazas. Cuando se enteró me dejó una más normalita. A la buena, más de una vez, le di algún porrazo [risas]. Eso a él no le hacía tanta gracia.

Bueno, pero porque en ese momento era muy pequeña, ¿no?
Sí, sí. Empecé muy chiquitilla. De hecho, no podía cogerla bien. La funda de la guitarra era de un material muy duro, así que me costaba mucho sacarla del armario. Pero en aquel entonces ya estaba locamente enamorada de ella.

De hecho, le pone nombre: Boquerona.
¡Sí! La primera vez que toqué en directo fue en Málaga. Fue una de esas cosas que una le cuenta al público. Como se había creado una conexión muy bonita, recuerdo que les dije [gesticula]: "¡Acabo de estrenar esta guitarra, ya la podéis bautizar!". Casi al unísono, gritaron que la llamara Boquerona... y así se ha quedado.

¿Qué nos puede avanzar sobre la gira Míranos?
Primero de todo, que iremos en banda. Me emociona mucho poder compartir con los otros músicos las canciones en vivo. Y, como siempre, también habrá improvisación. Quiero que el público me ofrezca sugerencias.

¿En qué ciudad le apetece actuar más?
La verdad es que no podría elegir una sola ciudad porque todas son especiales. Lo que conozco en profundidad es Huelva, porque yo vengo de Punta Umbría. Pero es muy bonito encontrarme con el público de ciudades que no conozco tanto. Me gusta ver sus reacciones y conocer el carácter de cada lugar.

Alejandro Sanz da con usted en internet y la descubre al mundo con 18 años. Después remata esto Pablo Alborán, que también la recomienda, ¿cómo fue saltar de la tranquilidad a la esfera mediática?
Que Alejandro Sanz me diera a conocer me pareció increíble, fue como una inyección total. Cuando me pasó, pensé: "Vale, la música puede ir en serio, ponte las pilas, hay que esforzarse en seguir aprendiendo". También me sentí agradecida, porque gracias a Alejandro y a Pablo se me han abierto muchas puertas. Todos los artistas hemos empezado tocando en bares pequeños o en YouTube. Ahora siento una gran responsabilidad, pero de las buenas.

¿Se ha hecho ya a la idea?
Pues hay cosas con las que nunca había tenido contacto, como el tema de la imagen, las promos... Con eso me estoy poniendo las pilas. Pienso mucho en las oportunidades y mi manera de agradecerlo es seguir haciendo música. Quiero aprender cada vez más, ahora estoy tocando mucho el piano.

Antes de ganar popularidad, ¿tenía pensado vivir de la música?
Sinceramente, no. Cuando subía vídeos cantando a internet no creía que pudiera encontrarme con esto. Me hubiera gustado comunicar mediante el arte a través de la fotografía, por ejemplo. A dia de hoy, me subo al escenario y se me olvida el mundo: no siento que esté trabajando, porque esta es mi pasión.

¿Se habría planteado participar en un talent show?
De hecho, me presenté a La Voz. Una amiga me dijo: "O te presentas tú o te llevo yo, graba algo y envíalo". Fui al casting en Sevilla, era para el programa de adultos; creo que en ese momento tenía 16 años. Fue el contacto más directo que tuve con la música durante mis comienzos.

Quién se lo iba a decir a esa chica de 16 años...
Vaya, yo creo que todo pasa por algo.

Compone también para otros artistas, ¿para quién le gustaría escribir?
¡Uf! Qué difícil. Lo ideal sería que fuera para quien yo quisiera, no tengo una idea concreta. Si hay alguien que se siente identificado con lo que hago, estoy abierta a todas las opciones.

¿Y quién le gustaría que le compusiera un tema?
Puestos a soñar... Manuel Carrasco, Alejandro Sanz, Pablo Alborán o Vanessa Martín. Incluso Rozalén, que es una de las artistas que más admiro del panorama musical y que está llegando muy lejos.

¿Ser tan joven en este sector le ha hecho sentirse insegura?
Todos los días: antes y después de subirme al escenario, de esta entrevista... o sea, en muchos momentos. Hay una parte de mí a la que le da miedo no estar a la altura. Pero también hay un efecto rebote, estoy ganando seguridad y quiero demostrarlo. Así que ahí estamos: en la balanza.

¿Le ayudan los miedos?
Creo que sí, porque son necesarios. Si no los tuviera y diera todo por sentado, la caída sería más fuerte. Los miedos me ayudan a aprender.

Habla mucho de amor en sus canciones. Si le dieran a elegir, ¿con qué se queda: el amor o la música?
¿Amor por la música? ¿Música por amor?

En el tema Entre otros cien, canta: "Quiero que el mañana me sorprenda, sin tener una respuesta a preguntas que me hago". ¿Es capaz de soportar la incertidumbre?
Sí, porque me gusta que me sorprendan. Es una manera de sentir que nada está escrito. No sabemos qué va pasar dentro de media hora o qué te va a decir esa chica o chico que te gusta.

¿Qué respuestas ha encontrado en la música?
He dado con más preguntas que respuestas. Siempre me cuestiono cómo conseguir ciertas cosas o cómo hacerlas. Cuando das algo por hecho, se abren tres caminos más por descubrir. A nivel músical, me gustaría empaparme de todos los géneros. También beber mucha poesía para seguir creciendo.

¿Qué es lo más sorprendente que le ha pasado sobre el escenario?
Recuerdo el primer concierto que di en mi vida. Fue en mi pueblo, en un bar muy chiquitito que se llama África. En la primera fila estaban mis amigas y, al fondo, había gente a la que conocía pero con la que no tenía trato. Ver llorar a personas que no eran de mi familia me emocionó muchísimo. Cuando viví eso, supe que quería volver a subirme a un escenario para no bajarme nunca.

Es curioso que habla mucho del aire en sus letras, como en Entre otros cien ("dime si me concedes este aire") y en Por si regresas ("Déjame antes irme corriendo a otra parte, deja que me lleve el aire").
Sí, vaya, me he dado cuenta de que hago muchas referencias a lo que tiene que ver con el mar. Nombro el aire, la luna... Soy de alma marinera y lo hago sin darme cuenta. Cuando hablo de aire me refiero al movimiento o a la vida; a todo lo que esté en movimiento.

Admite que es un poco desorganizada, ¿le están sirviendo los preparativos del nuevo disco y la gira para reordenar su vida, o es al revés?
Pienso que quien es desordenado lo va a ser toda la vida. Aunque se ponga alarmas o se despierte una hora antes para llegar a tiempo. Es verdad que una intenta cada vez llevar el trabajo lo más organizado posible, pero en todo lo demás, estoy hecha un desastre... ¡Eso sí! Todo lo que tiene que ver con el trabajo del disco lo tengo muy claro y lo veo ordenado en mi cabeza. Además, me ha enseñado que no quiero hacer otra cosa: no quiero parar de hacer música.