Estefanía Leyva
Estefanía Leyva, autora de '¡Qué fácil es todo y cuánto lo complicamos'. E. L.

La escritora Estefanía Leyva persiguió su sueño de ser periodista desde los 14 años, edad a la que ya tenía claro que quería dedicar su vida a contar historias. Y no paró hasta conseguirlo.Sin embargo, ahora ha decidido dejarlo todo para trabajar ayudando a los demás, en parte a través de su nuevo libro ¡Qué fácil es todo y cuánto lo complicamos!

La recién escritora empezó su aventura en el periodismo con unas prácticas en Antena 3. Después saltó por varios medios hasta tener su gran oportunidad en los informativos de Santiago de Compostela, donde estuvo 13 años "maravillosos". Sin embargo, tras perder muy jovencita a su padre, la pérdida de su madre en 2010 hizo que la periodista dejara la televisión. "Me dio un bajón muy grande", reconoce.

Aunque tras aquel duro golpe Leyva siguió ejerciendo su profesión desde el gabinete de prensa del partido Ciudadanos, ella sabía que aquel no era su sitio. "Todos y cada uno de nosotros tenemos que buscar qué es lo que llevamos dentro a través del camino del autoconocimiento", afirma.

"Cuando terminé aquella época me replanteé mi vida a todos los niveles. No sabía si volver a la televisión y me ofrecieron muchos trabajos maravillosos, pero ninguno me hacía vibrar", relata la escritora. "El no tener prisa y no precipitarme fue la clave, porque me pude permitir el no escoger ningún trabajo hasta encontrar uno que me llenara por dentro".

Leyva estuvo unos meses buscando un puesto ideal hasta que se dio cuenta de que el problema no era el mercado, sino ella misma, que no sabía qué quería hacer. "Una mañana me desperté con la intuición de hacer un retiro espiritual, buscar pasar un fin de semana tranquilo, en la montaña, en contacto con la naturaleza... Hacer yoga y meditación, prácticas que me dieran paz", explica.

"Apareció delante de mi, en internet, una foto de un hombre y lo que me transmitió me hizo saber que era ahí donde debía ir: una casa rural en Alicante. Allí tuve una experiencia muy fuerte y maravillosa. Abrí mi corazón ante el exmonje hinduista que nos guiaba y desbloquee todo mi camino", cuenta la periodista. "Fue esa experiencia la que me cambió la vida".

"Solo el amor es real"

A los pocos meses de aquel retiro, la conclusión que Leyva había sacado de aquello tomó forma: "Con la frase 'solo el amor es real' en la mente, me dejé llevar y brotó muy rápido el libro, que cuenta mi experiencia de vida, la que me llevó a ese despertar espiritual y todo lo que he aprendido desde entonces".

"Escribí el libro desde el corazón y ahora siento que puede ayudar a muchas personas. Algunos lo toman como una especie de manual que te ayuda a trabajar el perdón, la tristeza, la autoestima...", explica la autora.

Portada del libro '¡Qué fácil es todo y cuánto lo complicamos!'

Sin embargo, Leyva no va a detenerse ahora, ella considera que "el libro ha sido el comienzo de todo" y ahora ha creado un proyecto en el que va introduciendo sus trabajos relacionados con la terapia espiritual. "El proyecto se llama Eternitif y va a aglutinar todos mis pasos, de hecho, ya tengo escrito mi segundo libro, esta vez basado en el amor propio, aunque no sé cuando verá la luz", explica.

Para Leyva, "el miedo es ego, es vital y es imposible que no exista, ya que es parte de la condición humana, pero hay que conocerle y ponerle límites". "Para vencer al ego hay que estar conectado a ese amor universal, el que nos trasciende y del que nos hemos desconectado por la propia condición humana. Las personas se unen tanto a la experiencia terrenal que le cierran la puerta a la vida de verdad".

De alguna manera, todo empecó cuando la escritora perdió a su padre por culpa de un cáncer con el que convivió durante tres años. "Él vivió con mucha paz ese tiempo, fue un ejemplo tremendo", relata. "Antes de morir tuvo una experiencia, vio a Dios cuando estaba en la cama del hospital, levantó los brazos al cielo con una voz superfuerte (cuando casi no podía ni moverse, ni hablar) y dijo 'oh Dios, eres tú. ¡Qué fácil es todo y cuánto complicamos las cosas!' Él estaba en otro plano", asegura.

"He tardado 22 años en abrirme. Si realmente él cuando ya estaba yéndose nos dejó ese mensaje, tengo claro que es por algo. No vo a hacerme la vida complicada, por eso he elegido el camino del amor, de ese amor inmenso que nos alinea", concluye.