Sánchez e Iglesias en su anterior reunión.
Sánchez e Iglesias en su anterior reunión. EDUARDO PARRA / EUROPA PRESS

Hace ya más de un mes desde que el rey propuso a Pedro Sánchez como candidato a la investidura. Aquel 6 de junio, el presidente en funciones aceptó el encargo y advirtió de que no había otra alternativa de Gobierno que el PSOE. Puso la pelota en el tejado del resto de partidos, a los que sigue sin ofrecer nada para ampliar sus 123 apoyos en el Congreso.

Ni Podemos le garantiza el voto afirmativo ni PP y Ciudadanos cambian del 'no' a la abstención.

Este martes, Sánchez hará un nuevo intento para lograr ser investido sin dar nada a cambio con una nueva ronda de contactos de la que Albert Rivera ya se ha descolgado y no asistirá. Esta es la postura más drástica, pero el resto de dirigentes tampoco está dispuesto a ponerlo fácil.

Iglesias exige la coalición

El líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, "no pierde la esperanza" de que, al final, Sánchez terminará accediendo a una coalición. De momento, no
es así y el presidente le ofrece una "cooperación" que no incluye ministros y que es insuficiente para los morados.Tampoco aceptan poder sugerir a nombres independienes para que entren en el Consejo de Ministros.

La línea roja es que haya ministros de Podemos y, en concreto, una cartera para Iglesias. Piden a Sánchez que someta a votación en el Congreso una coalición y si
no tiene apoyos suficientes explorarán otra vías. Si se niega, como hace, Iglesias ya le advirtió de que votaría en contra.

Casado: cuestión de estado, pero sin abstención

El presidende del PP, Pablo Casado, acudirá a una nueva reunión por respeto institucional, incluso "por educación", pero sin intención de moverse del 'no'. Sánchez volverá a pedirle la abstención para poner en marcha el Gobierno.

Casado no pone en duda que su papel ahora sea el de liderar la oposición, pero tampoco está dispuesto a facilitar la permanencia de Sánchez en Moncloa, más cuando el presidente ha desoído sus ofrecimientos de pactos y está fraguando en Navarra una investidura que le llevará a contar con la abstención de Bildu.

Rivera: sin "nada más" que hablar con Sánchez 

El voto en contra a la investidura no puede expresarse de manera más contundente que como lo hace el líder de Cs. Albert Rivera se ha negado por segunda vez a reunirse con Sánchez porque cree que dos veces en las que le ha comunicado en persona su voto en contra son suficientes.

El PSOE le reprocha una "falta de decoro institucional sin precedentes", pero para Rivera se trata, simplemente, de que no tiene "nada más que hablar" con el presidente. Insiste que ni en juio ni en septiembre cambiará su voto en contra e insta a Sánchez a negociar con "sus socios", en referencia a los partidos que apoyaron la moción de censura.

PNV, ERC y el efecto dominó

Como ya sucedió hace dos semanas, Sánchez solo ha convocado a la ronda de esta semana a los tres principales partidos –PP, Cs y Unidas Podemos– porque considera que de ellos depende que la investidura salga adelante o fracase.

Sin embargo, en su búsqueda de una mayoría con Unidas Podemos existe un innegable efecto dominó. Si Iglesias vota que no, otros partidos podrían también variar su voto en contra del presidente.

En la pasada legislatura ya ocurrió cuando los partidos rechazaron el techo de gasto que en otra circunstancia habrían apoyado porque no contaba con mayoría suficiente.

PNV bascula entre la abstención y el sí y no ve problema en una coalición con Podemos. ERC se inclina por no "bloquear"; el acuerdo en Navarra facilita la abstención de Bildu y JxCAT se debate entre el ‘no’ y la abstención que han pedido sus diputados presos.