Palau de Justícia, sede del TSJC y de la Audiencia de Barcelona
Fachada del Palau de Justícia, sede del TSJC y de la Audiencia de Barcelona. EUROPA PRESS

Un jurado popular de la Audiencia de Barcelona ha declarado culpable a Rafael A. B., el asesino de Nidia Rodríguez, para quien la Fiscalía pedía 25 años de cárcel por haber matado a su expareja y haberse fugado a Estados Unidos, donde permaneció ilocalizable durante casi veinte años.

Los encargados de dictar el veredicto fueron seis hombres y tres mujeres, que decidieron apuntar a Rafael como culpable por el asesinato con alevosía y ensañamiento de Nidia, su exnovia colombiana, que tenía 31 años cuando murió al ser atacada con un objeto punzante en la cara, el pecho y la espalda.

Por este delito, tras el cual huyó a Nueva York, la Fiscalía solicita también una indemnización de 400.000 euros para los dos hijos de la víctima, 80.000 euros para la madre y 180.000 euros para los seis hermanos en concepto de responsabilidad civil.

Apuñalada

El asesinato se produjo en octubre de 1997, cuando el acusado, que tenía entonces 24 años, se dirigió al domicilio de Nidia, con quien había mantenido una relación sentimental meses antes, y la convenció para que bajara al portal con el pretexto de entregarle unos efectos.

Allí, mantuvieron una conversación que derivó en una fuerte discusión, después de la cual consiguió conducirla a un lugar desconocido para atacarla con un instrumento punzante, causándole múltiples heridas, muchas de ellas —asevera Fiscalía— "innecesarias, para causarle la muerte".

El jurado popular se ha inclinado, por tanto, por las agravantes que pedía el Ministerio Público, para quien Rafael causó "un gran sufrimiento" a Nidia, que no tuvo "oportunidad de defensa eficaz" ante el ataque "inesperado" y el "mayor vigor físico" de su asesino.

"Obsesionado"

Durante el juicio, que se celebró la semana pasada, la fiscal acusó a Rafael de haber cometido el crimen por estar entonces "obsesionado" con la víctima y por no aceptar que ésta "no iba a volver con él".

La defensa, en cambio, negó todos los cargos y señaló a una red de proxenetas como los supuestos autores del asesinato porque —según dijo el propio Rafael— Nidia ejercía la prostitución y ganaba "mucho dinero", pero sufría "la extorsión" de personas "cercanas" a ella, que podrían haber sido las responsables por su muerte.

El caso de Rafael se reabrió en 2015 a raíz de un trámite de la Policía Nacional con los juzgados de Gavà (Barcelona) para confirmar qué órdenes de detención internacional estaban todavía vigentes, lo que reactivó la alerta roja de Interpol y permitió su arresto meses antes de que prescribiera el crimen.

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